SRI LANKA 5: safari en Uda Walawe y Tissa

24 de diciembre de 2016 Aquel día hicimos el primer safari en Sri Lanka, en concreto en el parque nacional de Uda Walawe, donde pudimos ver elefantes salvajes de bastante cerca. Después fuimos a la ciudad de Tissa (Tissamaharama), donde estuvimos el resto del día paseando por sus templos y su bonito lago. El despertador tocó pronto, sobre las 6 de la mañana, tras una noche muy calurosa (el único ventilador de la habitación se había estropeado). Al bajar al salón de la casa a desayunar pudimos conocer al señor Saman, que el día anterior estaba a ausente.
24 de diciembre de 2016
Aquel día hicimos el primer safari en Sri Lanka, en concreto en el parque nacional de Uda Walawe, donde pudimos ver elefantes salvajes de bastante cerca. Después fuimos a la ciudad de Tissa (Tissamaharama), donde estuvimos el resto del día paseando por sus templos y su bonito lago.
El despertador tocó pronto, sobre las 6 de la mañana, tras una noche muy calurosa (el único ventilador de la habitación se había estropeado). Al bajar al salón de la casa a desayunar pudimos conocer al señor Saman, que el día anterior estaba a ausente. Nos explicó la razón: la familia estaba en Colombo ya que uno de sus hijos cantaba en un talent show musical de la televisión ceilandesa. Nos enseñó un video con su tablet, y la verdad es que el chaval no lo hacía nada mal. Enseguida dimos cuenta del desayuno a base de huevos fritos, pan, fruta y mantequilla. Tal y como habíamos acordado, a las 7 vino a buscarnos el coche con conductor que habíamos contratado el día anterior en una guesthouse de Tangalle (12000 rupias, unos 80 €). Curiosamente también venía el propietario de la guesthouse, nos acompañaría todo el día. Y una vez en marcha, solo tardamos una hora y poco en llegar a nuestro destino.
El parque nacional de Uda Walawe es una de las varias reservas faunísticas que salpican el sur de Sri Lanka. Alberga todo tipo de fauna, pero sin duda la estrella es el elefante, contando con una población de varios centenares de ejemplares. Normalmente se visita con unos grandes todoterrenos que permiten circular por las pistas que atraviesan el parque. Estos vehículos se pueden contratar a través de una agencia, o directamente en la entrada del parque, donde hay unos cuantos esperando clientes (el precio depende de la capacidad de regateo, pero los conductores tienen la sartén por el mango…). El tour suele durar un par de horas, y se suele hacer en dos turnos, mañana (sobre las 8) y tarde (sobre las 15 h), que es cuando los animales están mas activos. Los precios de las agencias son muy variados, sobretodo dependiendo si están incluidas en el precio las entradas del parque. Nosotros pagamos 12000 rupias por el safari (sin entradas) y los traslados (con inicio en Tangalle y final en Tissa). El precio de las entradas era mucho mas caro que las últimas informaciones que teníamos: 60 rupias por cada local (en nuestro caso, el guía y el conductor) y 2175 rupias cada extranjero (nos parecía abusivo pagar mas de 30 veces mas que un local). Después de impuestos y tasas, fueron 6760 rupias en total (¡unos 45 € solo en entradas!). También varía el precio si el safari es privado o en grupo, nosotros preferimos pagar un poco mas y tener un jeep para nosotros solos.
Nuestro todoterreno
Eran las 8:30 h cuando empezamos el safari, y enseguida vimos nuestro primer elefante salvaje. Estaba comiendo hierba tranquilamente justo al lado de la pista para vehículos, con lo que nos pudimos parar casi delante. Fue fantástico ver como arrancaba con su trompa haces de hierba y luego los iba sacudiendo para quitar la tierra de las raíces, antes de ponérselos en la boca. Como curiosidad vimos que entre la hierba habían algunas plantas aromáticas de la familia del romero (se nota que somos botánicos…), las cuales suelen ser tóxicas si las comes; el elefante cogió con la trompa una de ellas pero al darse cuenta, con un calculado movimiento desechó aquella planta y se comió el resto.
Primeros elefantes que vimos en Uda Walawe
Dejamos al elefante y fuimos avanzando por el parque, y cada vez que el guía veía algún animal se paraba y nos lo indicaba. Así pudimos ver pavos reales, loros, búfalos de agua, mangostas, varanos, cocodrilos, etc. Lo único malo es que a veces los teníamos que contemplar de lejos, así que echamos en falta tener un teleobjetivo. En comparación con otros parques a los que fuimos, en Uda Walawe no había tanta gente, lo que facilita ver la fauna. Nos sorprendió comprobar que la mayoría de visitantes era gente local, se beneficiaban de lo baratas que eran las entradas para ellos.
Algunos de los animales que vimos en Uda Walawe
El mejor momento del safari fue hacia el final, en el que el jeep nos llevó a una enorme pradera desprovista de árboles. Allí pudimos contemplar una manada de una docena de elefantes que pastaba tranquilamente, fue maravilloso ver algo así. Entre sus miembros había algunas crías que no se separaban de sus madres. Y lo mejor de todo es que estábamos a menos de diez metros de ellos. Fue una de las imágenes que siempre recordaremos de nuestro viaje a Sri Lanka.
Manada de elefantes
Elefantes de Uda Walawe
Tras dos horas casi exactas salimos del parque y volvimos a subir al coche para dirigirnos a Tissa, donde llegamos al cabo de una hora y media. Tissa es una de las puertas de entrada del parque nacional de Yala, uno de los mas populares del país, donde íbamos a hacer otro safari al día siguiente. Precisamente el propietario de la guesthouse de Tangalle que nos vendió el safari de Uda Walawe (y que venía con nosotros en el coche) nos ofreció el de Yala por 12000 rupias en jeep privado. Solo era un poco mas caro que el que nos ofrecieron en nuestro alojamiento, que era en vehículo compartido, así que aceptamos.
Nuestro alojamiento para aquella noche en Tissa era el Pearl City Hotel, y mas que un hotel era una guesthouse emplazada en la segunda planta de un gran edificio. La habitación era enorme, pero el mobiliario era casi ausente. Aunque para nosotros era mas que suficiente. Su ubicación es buena, está emplazada cerca del centro de Tissa, a 10-15 minutos a pie del lago. Sus propietarios eran el sumum de la amabilidad, nos ofrecieron una bebida de bienvenida, a media tarde nos obsequiaron con fruta fresca, nos dejaron quedar el día siguiente en la habitación mas tarde de la hora del check-out… Todo ello a un super precio, 20 USD incluyendo el desayuno, así que nos pareció un sitio muy recomendable.
Nuestra habitación
Aprovechamos para hacer una pequeña siesta en la habitación, tras lo cual salimos a dar una vuelta por Tissa, que tiene algunos puntos interesantes. El primero estaba a diez minutos caminando desde nuestro alojamiento, era el Yatala Wehera, una estupa muy antigua rodeada con figuras de elefantes de ladrillo. Como pasa en otros lugares de culto budista del país, se veía muy nueva al estar recientemente pintada por fuera, se hacía difícil pensar que tuviera tantos años. Seguidamente pasamos por el lago de Tissa (Tissa Wewa), un gran embalse artificial bastante bonito rodeado por fragante vegetación. Parecía que era un sitio muy apreciado por turistas locales: había un gran número de autobuses aparcados y mucha gente haciendo picnic en la orilla o bañándose en el lago (con jabón y todo).
Yatala Wehera
Tissa Wewa, con los locales bañándose
Tissa Wewa
Pero donde había mas gente era sin duda en el siguiente sitio al que fuimos, la Dagoba de Tissa. Es un lugar especial para el budismo ceilandés, ya que el monasterio donde está emplazado, el Raja Maha Vihara, se dice que fue consagrado por el mismísimo Buda. Esto atrae a un gran número de fieles venidos de toda la zona. De todo el complejo, destaca sobre todo la figura de la dagoba, las mas grande del sur de Sri Lanka, de un blanco casi inmaculado. Estuvimos paseando un rato por la zona de la dagoba, observando la gran devoción de los fieles que se congregaban.
Dagoba de Tissa
En un par de horas de paseo dimos por acabada nuestra visita a Tissa. Aunque no eran ni las 5 de la tarde, decidimos ir a buscar un restaurante para hacer una cena temprana. Caminamos hacia el centro de Tissa, donde nos costó encontrar algún restaurante decente. Finalmente nos quedamos en el Green Hut, después de desechar algún otro con condiciones insalubres. Pedimos curry de pollo con arroz (todo un clásico ceilandés) y kotthu (una especie de roti trinchado, un pan plano relleno de carne y verduras). Lo encontramos muy bueno y sabroso, picante en el nivel justo. Y también fue muy barato, 1600 rupias (unos 10 €), junto con un zumo de lima. Un sitio muy recomendable para una ciudad sin muchos restaurantes.
Nuestra cena

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