CHINA 6: Datong

12 de septiembre de 2015 Aquel día llegamos desde Pekín con el tren nocturno a Datong, donde hicimos un tour en coche con conductor a sus dos lugares mas famosos: el Monasterio Colgante y las Grutas de Yungang. A primera hora de la tarde nos dejaron en el centro de Datong, donde visitamos el Templo de Huayan y el Muro de los Nueve Dragones. A la noche volvimos a coger el tren nocturno hacia Pingyao, donde llegaríamos al día siguiente. No habíamos pasado muy buena noche a bordo del tren nocturno de Pekín a Datong, pese a que habíamos dormido en unas literas “soft sleeper”, las mas caras y en teoría las mas cómodas. Uno de los chicos chinos de nuestro camarote roncaba como si no hubiera mañana, y además, teníamos el lavabo del vagón justo al lado, con lo que oíamos cada vez que tiraban la cadena.
12 de septiembre de 2015
Aquel día llegamos desde Pekín con el tren nocturno a Datong, donde hicimos un tour en coche con conductor a sus dos lugares mas famosos: el Monasterio Colgante y las Grutas de Yungang. A primera hora de la tarde nos dejaron en el centro de Datong, donde visitamos el Templo de Huayan y el Muro de los Nueve Dragones. A la noche volvimos a coger el tren nocturno hacia Pingyao, donde llegaríamos al día siguiente.
No habíamos pasado muy buena noche a bordo del tren nocturno de Pekín a Datong, pese a que habíamos dormido en unas literas “soft sleeper”, las mas caras y en teoría las mas cómodas. Uno de los chicos chinos de nuestro camarote roncaba como si no hubiera mañana, y además, teníamos el lavabo del vagón justo al lado, con lo que oíamos cada vez que tiraban la cadena. El revisor del vagón nos despertó 10 minutos antes de llegar a la estación de Datong, siendo los únicos occidentales en apearnos allí.
Los dos principales atractivos de Datong son el Monasterio Colgante y las Grutas de Yungang, situados a bastante distancia de la ciudad. Si se quiere visitar los dos lugares en un día solo se puede hacer en tour (en transporte público habría que escoger uno de los dos). Aunque no es una región muy turística, los tours son muy caros (unos 100 USD por persona). Gracias a los amigos de Callejeros Viajeros contactamos con una guía local llamada Nancy, con la que reservamos un coche con conductor por 700 yuans en total (unos 97 €). No nos la queríamos jugar llegando allí a primera hora de la mañana sin tener nada cerrado y ser pasto de los timadores locales. Con Nancy, los tours en principio empiezan a las 9, pero como nosotros llegábamos a Datong a las 6:30 h le pedimos iniciar el tour a esa hora. Como acabaríamos el tour pronto, le dijimos que a la vuelta el conductor nos dejara en Datong, para dar una vuelta por la ciudad mientras hacíamos tiempo hasta que saliera nuestro tren de la noche.
Pensábamos que a la salida de la estación solo nos estaría esperando nuestro conductor, pero también estaba Nancy, que nos dio la bienvenida y fue muy amable. Nos indicó el lugar donde podíamos dejar las mochilas, una especie de consigna en un pequeño edificio anexo a la estación, de donde tendríamos que recogerlas antes de que cerrara a las 22 h (nuestro tren salía una hora mas tarde). Antes tuvimos que sacar de ellas algo de ropa de abrigo, en Datong hacía bastante frío, y mas tan pronto. Luego nos presentó a nuestro conductor, un hombre de mediana edad llamado Qiao, que no hablaba nada de inglés pero lo compensaba con su gran simpatía.
Tras despedirnos de Nancy, nos pusimos en marcha y durante el lago viaje aprovechamos para dormir. Cuando faltaba poco para llegar nos vimos envueltos en un monumental atasco de tráfico. No sabemos por que había decenas de camiones parados en un lado la carretera, y cuando llegó el momento de coger el desvío hacia el templo, lo encontramos taponado por varios vehículos, alguno de ellos sin el conductor dentro. Pero Qiao era un hombre de recursos, se bajó del coche y logró que le abrieran un hueco para pasar. Finalmente, llegamos al parking del Templo Colgante (¡entrada 125 yuans, 17 €!) antes de las 9 h, siendo nosotros de los primeros visitantes. El Templo Colgante (o Xuankong) se construyó en el siglo VI, durante la dinastía Wei del Norte, en una época en que había varios reinos chinos que luchaban entre si. El templo no solamente es importante por su antigüedad, si no por su peculiar ubicación, casi suspendido en el aire en un escarpado acantilado. Y su espectacularidad es lo que lo hace tan famoso.
Monasterio Colgante de Datong
Viéndolo a lo lejos, nos pareció increíble como el templo conseguía aguantarse sobre un acantilado casi vertical. Para estabilizar el edificio se usaron largos troncos de madera que descansan sobre orificios en la roca. Estos le daban una apariencia precaria, como provisional, parecía increíble como aquel sitio había aguantado de una pieza tanto tiempo. Al acercarnos vimos que el templo estaba compuesto de una serie de pabellones conectados, algunos de ellos con la mitad de su superficie suspendida en el aire. Nos pareció un lugar muy singular, de esos que hay pocos en el mundo.
Pabellones del Templo Colgante
Aquí se aprecian los pilones sobre los que descansan el templo
El Templo Colgante, totalmente enganchado al acantilado
De los diferentes pabellones del Templo colgante solo se podían visitar los pasadizos y algunas estancias de paso. Aunque hace tiempo que allí ya no hay monjes, nos pareció un sitio muy auténtico, donde se aprecia el paso del tiempo. Los pasadizos y pasarelas que conectan los pabellones eran muy estrechos, no aptas para quien tenga vértigo. Menos mal que era pronto y todavía no había muchos turistas, con tan poco espacio la visita hubiera sido un infierno con mucha gente. El circuito de la visita era bastante lineal, y acabamos viendo todo el conjunto en la hora y poco que nos había dado nuestro conductor Qiao. El templo nos había gustado mucho, si no era de lo mejor que habíamos visto en nuestro viaje a China poco le faltaba.
Pasadizos entre los pabellones
Pabellones casi pegados a la roca del acantilado
Nos pusimos nuevamente en marcha cuando empezaban a llegar enormes grupos de turistas al templo. Volvimos hacia Datong, atravesando por la carretera enormes polígonos industriales de humeantes chimeneas. Necesitamos casi dos horas de viaje para llegar al segundo punto, las Grutas de Yungang. Este complejo de cuevas fue construido en el siglo V, al igual que el Templo Colgante, durante la dinastía Wei del Norte. Consisten en un conjunto de cuevas excavadas en la roca con budas y otras simbologías budistas. Esta zona de China fue de las primeras en adoptar el budismo, ya que está en la ruta de la seda, una de las vías de entrada de la religión en el país. Su gran estado de conservación les valió la entrada en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Qiao nos dio un par de horas para ver las grutas (entrada 125 yuans, otros 17 €), situadas en un complejo enorme. Había mas de un kilómetro desde las taquillas hasta las primeras grutas. Como a los chinos no les gusta caminar, había un servicio de coches eléctricos por todo el recinto (10 yuans); nosotros lo acabamos usando, ya que teníamos poco tiempo para verlo todo. El primer conjunto de grutas estaban muy desgastadas por los elementos, ya que parte de sus entradas se habían desmoronado y se habían erosionado por el poderoso viento de la región. Aún así, pudimos apreciar los pequeños budas esculpidos en sus paredes, y en algunos, incluso las pinturas que decoraban las cuevas.
Buda en una de las primeras cuevas
Enseguida llegamos a la mejor gruta, la número 9, una especie de Capilla Sixtina en versión budista. Estaba totalmente decorada con finísimos relieves y pequeñas esculturas, y todavía conservaba parte de la pintura original. La gruta tenía unos 6 m de altura, pero como tenía una gran columna en el centro que ocupaba todo el espacio parecía mas bien un pasadizo circular. Miráramos donde miráramos, todo eran maravillosos relieves, los había hasta en el techo de la gruta. Fue uno de los lugares mas increíbles que habíamos visto en toda nuestra vida, de esos que te ponen la carne de gallina con solo verlos.
Diferentes imágenes del interior de la cueva nº 9
Mas adelante habían mas grutas, pero después de ver la nº 9 todas nos parecieron vulgares. Sin embargo, fuera de una de ellas había una escultura de buda enorme, acompañado de otro mas pequeño. Era espectacular, y alcanzaba casi la totalidad de la altura del propio acantilado, aunque también se notaba que estaba muy restaurado. Luego decidimos ir volviendo hacia las taquillas, pero al inicio nos encontramos con el Museo de las Grutas de Yungang. Se notaba que en China hacían todo a lo grande, por que habían construido un mega-museo para albergar unas pocas decenas de objetos antiguos (en nuestra opinión, poco interesantes). Volvimos a coger un cochecito eléctrico y nos reunimos con Qiao a la hora acordada.
Gran Buda de Yungang
Qiao nos llevó nuevamente a Datong y nos dejó en el centro para que después diéramos una vuelta por nuestra cuenta. El tour había acabado y nos despedimos de él. Eran las 15 h y teníamos toda la tarde por delante, y lo primero que hicimos fue buscar algún sitio para comer. Dimos con una plaza peatonal tranquila y fuimos a restaurante que tenía una terraza en el primer piso que daba a la misma plaza (justo enfrente del Templo de Huayan). Pedimos una especie de albóndigas de carne y jiaozis (en total 46 yuans), eran platos ligeros ya que no teníamos mucha hambre.
Nuestra comida
Luego fuimos a visitar el Templo de Huayan (entrada 65 yuans), uno de los mas importantes de la desconocida dinastía Liao (siglo XI). En realidad son dos templos, que se fusionaron en el siglo XX, y cada uno tiene su salón principal, con interesantes esculturas de budas y algunos frescos. Todo el complejo se veía muy reconstruido y cuidado, con jardines de estilo japonés. Había una pagoda a la que se podía subir hasta su piso superior, desde donde había buenas vistas de Datong. A las autoridades de la ciudad les había dado por derruir todas las casas modernas del casco histórico para reconstruirlo. A lo lejos se veía el gran crecimiento urbanístico que estaba sufriendo la periferia de Datong, donde se estaban construyendo altos bloques de viviendas que pronto dominarían el skyline de la ciudad.
Jardines del Templo de Huayan
Pagoda de Huayan
Vista de Datong desde la Pagoda
Salón con budas en uno de los templos
Salimos del templo y fuimos a dar un paseo por las calles peatonales cercanas. Había mucha vida por Huayan Jie, con muchos comercios y gente paseando. Nos fijamos que algunos de ellos tenían facciones mongólicas, ya que Datong se encuentra a las puertas de la provincia china de Mongolia Interior. Como no teníamos mucho que hacer, nos acercamos a ver el Muro de los Nueve Dragones de Datong (10 yuans). Sus dragones se conservaban bien pese a tener mas de 500 años, con una fiera expresión en sus rostros. Pero después de haber visto los de la Ciudad Prohibida y los del parque Beihai, este no nos aportó nada nuevo.
Huayan Jie
Muro de los 9 Dragones
Pese a que solo eran las 18 h, decidimos ir tirando hacia la zona de la estación, donde fuimos en taxi (10 yuans). Como era pronto fuimos a tomar un refresco a un Mr. Lee, una cadena de restaurantes chinos especializados en fideos, mientras aprovechábamos su wifi. Un poco mas tarde nos entró hambre y pedimos un bol de fideos y una cerveza. Ya habíamos visto que los bols que servían eran tan grandes que podían comer dos personas con uno de ellos. Nos salió por 21 yuans (casi 3 €), de los que 6 correspondían a la cerveza (fue el sitio donde mas barata la encontramos).
Nuestro bol de fideos del Mr. Lee
Aunque faltaba mucho para que saliera el tren, salimos del restaurante para ir tirando, hacía mas de dos horas que nos aprovechábamos de su wifi y nos empezaban a mirar mal. Fuimos a buscar las mochilas a la consigna y nos sentamos a esperar en la pequeña estación de Datong, donde también había wifi. Nuestro tren nocturno 2463 rumbo a Pingyao salía a las 22:57 h, con 7 horas de viaje por delante. Esta vez teníamos literas “hard sleeper”, que a contrario de lo que dice el nombre, no eran mas duras que las que habíamos tenido en el trayecto del día anterior ( “soft sleeper”). La diferencia entre los dos era que en los camarotes había dos filas de tres literas (en vez de dos), con lo que el espacio era mas reducido, y que los camarotes estaban completamente abiertos al pasillo que los comunicaba, con lo que había mas ruido. Nos tocaron una litera de abajo y una de arriba, donde durmió David (no era apta para claustrofóbicos, no te podías incorporar totalmente en la cama sin darte con el techo). Toda la gente del vagón enseguida se metió en sus respectivas literas para dormir. Aquella noche dormimos como unos benditos, estábamos hechos polvo de tanto ir para arriba y para abajo y de la falta de sueño.
Nuestras literas hard sleeper

4 comentarios:

  1. Contra más os leemos más nos parece estar reviviendo el viaje que hicimos nosotros! Deseando leer ya el próximo post. Muchas gracias por la mención ;) Un abrazote viajero!

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    1. Gracias a vosotros por el contacto, con gente como vosotros es mas facil preparar un buen viaje :P
      Saludos

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  2. Hola! La semana que viene partimos ruuumbo a nuestra aventura de 22 días por China!nos encanta leeros!!!vuestro blog y el de viajeros callejeros nos han facilitado mucho organizar nuestro viaje! Gracias por eso! Queremos hacer el monasterio y las grutas el mismo día, y hemos contactado con Nancy. Vosotros solamente contratasteis el coche con conductor... Os arrepentisteis de no llevar guía?estamos intentando ajustar un poco el presupuesto...Graaacias

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    1. Hola!

      Muchas gracias por leernos, nos animan mucho palabras como las vuestras :)

      El tema de Datong: en general nos gustó ir con el coche con conductor solo, así las visitas las podíamos hacer a nuestro ritmo, aunque él siempre nos marcaba un tiempo de visita. Seguro que con el guía podríamos haber aprendido mucho mas que lo poco que explicaban los libros que llevabamos. Pero es cuestión de gustos, nosotros valoramos mucho la libertad de ver los sitios por nosotros mismos, aunque eso suponga sacrificar un poco del conocimiento que te puede aportar un guía.

      Saludos

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