ARGENTINA 5: Cerro Martial y Punta Tombo

1 de enero de 2015 Nuestros últimos momentos en Tierra del Fuego los dedicamos al Cerro Martial, con bonitas vistas de Ushuaia y del Canal de Beagle. A media mañana cogimos un avión que nos llevó a Trelew, donde recogimos nuestro coche de alquiler. Con él fuimos por la tarde a Punta Tombo, donde pudimos ver (y casi tocar) una gran cantidad de pingüinos, sin duda uno de los momentos mas inolvidables de nuestro viaje por la Patagonia. Aquella mañana nos costó probar bocado pese a las deliciosas facturas que había en el desayuno. Nos daba la sensación que todavía estábamos digiriendo la cena de fin de año del día anterior. A la hora de hacer el check-out pedimos que llamaran a un taxi para llevarnos a Cerro Martial, para hacer tiempo antes que salía nuestro avión (13:15 h) y contemplar sus famosas vistas del Canal de Beagle.
1 de enero de 2015
Nuestros últimos momentos en Tierra del Fuego los dedicamos al Cerro Martial, con bonitas vistas de Ushuaia y del Canal de Beagle. A media mañana cogimos un avión que nos llevó a Trelew, donde recogimos nuestro coche de alquiler. Con él fuimos por la tarde a Punta Tombo, donde pudimos ver (y casi tocar) una gran cantidad de pingüinos, sin duda uno de los momentos mas inolvidables de nuestro viaje por la Patagonia.
Aquella mañana nos costó probar bocado pese a las deliciosas facturas que había en el desayuno. Nos daba la sensación que todavía estábamos digiriendo la cena de fin de año del día anterior. A la hora de hacer el check-out pedimos que llamaran a un taxi para llevarnos a Cerro Martial, para hacer tiempo antes que salía nuestro avión (13:15 h) y contemplar sus famosas vistas del Canal de Beagle. Pese a ser año nuevo, los del hotel nos pudieron conseguir un taxi para que nos llevara allí y después al aeropuerto. La mala noticia era que el telesilla que lleva hasta el glaciar Martial, el lugar desde donde hay las mejores vistas, no funcionaba desde hacía meses. Nos daba igual, al menos caminaríamos un rato por allí.
El taxi hasta la base del telesilla del Cerro Martial nos costó 76 pesos (unos 7 €). Quedamos con el taxista que nos pasara a recoger una hora después para llevarnos al aeropuerto. No teníamos suficiente tiempo para llegar hasta el glaciar pero decidimos igualmente empezar a subir por una ancha pista forestal para ver si conseguíamos tener un poco de vista. El desnivel era muy pronunciado y pronto empezó a faltarnos el aire. Pero ya nos convenía ponernos mas en forma para los días de excursión que estaban todavía por venir. Había un camino mas estrecho que discurría al lado de un riachuelo, con un paisaje que estaba bastante bien. Seguramente no llegamos a hacer ni la mitad del camino de subida, pero al menos pudimos tener un poco de vista sobre el Canal de Beagle y de Ushuaia. La excursión completa para subir es de una hora y media y tiene un desnivel de 400 m. Si tenéis curiosidad en esta web hay fotos de la vista “buena” y del glaciar (enano en comparación con Perito Moreno y compañía).
Subiendo al Cerro Martial
Riachuelo camino del Cerro Martial
Riachuelo y bosque de coigües
Vistas del Canal del Beagle y de Ushuaia
A la hora convenida el taxista nos pasó a buscar por el Martial. Después pasamos por el hotel a recoger las mochilas y fuimos al aeropuerto (carrera: 152 pesos). Nuestro vuelo de Aerolíneas Argentinas salió un poco antes de su hora y llegó a las 15 h a Trelew. Era una forma rara de continuar la ruta por la Patagonia, pero en un post anterior ya explicamos que nos vimos obligados a ello por la falta de vuelos hacia El Calafate (el paso mas lógico desde Ushuaia). A Trelew fuimos básicamente a disfrutar de la fauna de la península Valdés y Punta Tombo. Solo teníamos un día y medio antes de coger el bus nocturno hacia Bariloche, así que teníamos que optimizar mucho el tiempo. Por eso nos decidimos por el coche de alquiler como sistema de transporte. Estas zonas también se pueden visitar con tours organizados, pero siempre nos ha gustado mas movernos a nuestro aire. Además, hubiera sido imposible ir aquella misma tarde como queríamos a Punta Tombo con un tour.
En el aeropuerto de Trelew recogimos el coche de alquiler que habíamos reservado con Hertz Argentina. Debido a que era 1 de enero y que muchas agencias de alquiler estaban cerradas, el coche nos salió por una fortuna: 1.286 pesos (unos 115 €) por un día y 5 horas. Además, en todos los rent-a-car de Argentina que consultamos te hacen pagar un extra por cada kilómetro que recorres, excluyendo los primeros 200 km. Y si queríamos recorrer la península Valdés iban a ser unos cuantos mas. Total, que al final el coche, sumando el kilometraje, nos acabó saliendo por el doble del precio. La alternativa hubiera sido contratar un par de tours, pero como son caros no tenemos claro si la diferencia de precio hubiera sido muy grande. El coche que nos dieron era un Chevrolet Classic bastante viejo. Se notaba que le habían dado mucho tute y poco mantenimiento. La dirección estaba un poco fastidiada, si no tocabas el volante el coche viraba rápidamente hacia la izquierda. No somos muy exigentes con el tema coches, pero por el pastón que estábamos pagando nos esperábamos un poco mas.
Nuestro coche de alquler
Nuestro principal objetivo de la tarde era la pingüinera de Punta Tombo, a mas de 100 km al sur de Trelew. Es la mayor zona de cría de pingüinos de toda Sudamérica continental, y alberga una colonia de varios cientos de miles de ejemplares. Se trata de pingüinos de Magallanes, una especie que vive en la parte sur de Sudamérica. Tardamos unas dos horas en llegar, circulando por unas carreteras rectas y prácticamente desiertas. Como era 1 de enero, la entrada a la pingüinera era gratuita (hace un par de años el precio era de 78 pesos). Lo malo era que el centro de interpretación estaba cerrado, aunque por lo tarde que era tampoco le hubiéramos dedicado mucho tiempo.
Entramos a la pingüinera sin tener una idea clara de lo que nos íbamos a encontrar, y quizás por eso al final nos gustó tanto. Lo mejor de Punta Tombo es que el sendero para los visitantes atraviesa literalmente la pingüinera, permitiendo ver de cerca los pingüinos y sus crías. Al principio nos costó ver el primero, que estaba escondido tras un gran arbusto. Aún así, nos hizo mucha gracia; el susodicho estaba a lo suyo, no parecía importarle mucho nuestra presencia. Cada vez que avanzábamos íbamos viendo mas y mas pingüinos, muchos con sus crías. ¡Fue increíble! ¡No nos esperábamos que hubiera tantos!
Pingüino "posando" a la cámara
Panorámica de la pingüinera
Pingüino con su cría en el nido
Pingüinera de Punta Tombo 
Crías de pingüinos
Como el sendero atravesaba la pingüinera, de vez en cuando los pingüinos cruzaban por él para ir de un lugar a otro. Fue muy chulo encontrarse cara a cara con estos animales, que nos observaban con mucha curiosidad. Había muchos carteles que desaconsejaban tocarlos ya que podían morder. Pero muchas veces los propios pingüinos eran los que buscaban el contacto con los humanos: estaban particularmente interesados en los cordones de nuestros calzados.
Encuentro con un pingüino
Aquí los pingüinos son los reyes
Curiosidad mutua
Otro encuentro con un pingüino
Pingüino a muy poca distancia
Pingüino a sus anchas por el sendero de visitantes
Mas cerca del mar la vegetación se fue haciendo mas escasa, con lo que era todavía mas fácil ver los pingüinos. Sus nidos eran un simple agujero en la tierra, y parecía que los defendían con celo. Definitivamente, no hay nada mejor como ver los animales en libertad. Al final el sendero acababa en un mirador con vistas hacia la playa de entrada a la pingüinera. Allí había mas pingüinos si cabía, con un enorme trajín de idas y venidas. Pudimos contemplar la elegante forma de nadar de estos animales, antes de llegar a la playa y de empezar a andar con esa forma tan característica.
Playa con pingüinos
Pingüino rechoncho
Pingüinera de Punta Tombo
Playa de la pingüinera
Al final estuvimos una hora y media en Punta Tombo. Y por que ya iban a cerrar las instalaciones a los visitantes, por que si no seguramente nos hubiéramos quedado un rato mas. Punta Tombo colmó de sobras nuestras expectativas, por ver tantos pingüinos y sobre todo tan de cerca. Salimos de allí encantados, seguros de que acabábamos de estar en uno de los lugares mas fascinantes de todo nuestro viaje a Argentina.
Pingüinos en Punta Tombo
Regresamos nuevamente a Trelew y fuimos directamente a nuestro alojamiento para aquella noche, el Cheltum Hotel. Estaba situado a las afueras de la ciudad, en una zona industrial un poco sórdida. Lo bueno era que tenía parking cerrado gratuito, habíamos oído algunas malas experiencias respecto a la seguridad en aquella ciudad. La habitación que nos dieron era enorme, estaba pensada para 4 personas. Tanto el hotel como las habitaciones eran viejas y decadentes, como si no se hubiera hecho nada por mejorarlas desde su inauguración. El precio no nos pareció en consonancia con la calidad de las instalaciones, 57 USD con desayuno incluido. Aunque con ese dinero, en Argentina es muy difícil encontrar algún alojamiento...
Nuestra habitación
Teníamos la idea de cenar en el mismo hotel, ya que preparan cenas, pero al ser año nuevo no fue posible. En la recepción nos indicaron un par de restaurantes cercanos abiertos aquella noche. Acabamos en la pizzería La Carbonara, con una variedad de 50 pizzas diferentes. Pedimos una de jamón y cebolla y otra de carne de cerdo, de 6 porciones alargadas. Nos parecieron buenas, pero la masa se nos antojó un poco gorda, mas una focaccia que una pizza. Junto con una cerveza y un agua, la cena nos costó 250 pesos (unos 22 €).
Pizza de carne de cerdo
Pizza de jamón y cebolla

2 comentarios:

  1. Que chulos los pingus!!!! ha de molar verlos sueltos y a su aire jeje

    Eso si, lo sprecios me están pareciendo muy caros :S como se está poniendo Argentina...ais.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de los pingüinos fue de lo mejor de todo el viaje! :)

      Si la cosa sigue así, dentro de poco ir a Argentina será prohibitivo. No solo lo encontramos caro, si no que los precios se habían duplicado o triplicado respecto al año anterior. :S

      Saludos

      Eliminar