ARGENTINA 3: Ushuaia y el Canal de Beagle

30 de diciembre de 2014 Fue una larga jornada que empezó tomando de madrugada un vuelo de Buenos Aires a Ushuaia. Por la mañana estuvimos paseando por la ciudad, donde visitamos su famoso Museo del Presidio. Por la tarde hicimos la típica excursión en barco por el Canal de Beagle, aunque el mal tiempo no nos dejó disfrutarla plenamente. A las 2 de la mañana nos sonó el despertador, no habíamos dormido mucho ni bien, pero al menos descansamos algo. Tal y como habíamos acordado, el taxi pasó a buscarnos a las 2:30 h por el Hotel Victoria de Palermo en Buenos Aires.
30 de diciembre de 2014
Fue una larga jornada que empezó tomando de madrugada un vuelo de Buenos Aires a Ushuaia. Por la mañana estuvimos paseando por la ciudad, donde visitamos su famoso Museo del Presidio. Por la tarde hicimos la típica excursión en barco por el Canal de Beagle, aunque el mal tiempo no nos dejó disfrutarla plenamente.
A las 2 de la mañana nos sonó el despertador, no habíamos dormido mucho ni bien, pero al menos descansamos algo. Tal y como habíamos acordado, el taxi pasó a buscarnos a las 2:30 h por el Hotel Victoria de Palermo en Buenos Aires. A aquellas horas no había nadie por la carretera y llegamos en media hora al aeropuerto de Aeroparque, desde donde salen los vuelos internos (allí llamados vuelos de cabotaje). La carrera nos costó 97 pesos (unos 9 €). La terminal de Aeroparque estaba llena de gente estirada procurando dormir, seguramente era gente que iba en nuestro vuelo, el primero del día (¿a quien se le ocurre poner un vuelo a las 4:45?). Nuestro vuelo de LAN salió a la hora y a bordo nos dieron un desayuno nada mas despegar. Así pudimos pasar el resto de las 4 horas de trayecto echando una cabezada.
El avión llegó a las 8:30 h al aeropuerto de Ushuaia. En la terminal buscamos una casa de cambio ya que en Buenos Aires no habíamos podido cambiar nuestros euros, pero no había ninguna. Para ir a la ciudad solo hay la opción del taxi, no hay buses o transportes por el estilo. Aunque la carrera con el taxi no fue muy cara, 75 pesos (unos 7 €). Fuimos directamente hasta nuestro hotel para aquellos días en Tierra de Fuego, el Hotel Austral. Para nuestros estándares era un hotelazo, con unas instalaciones nuevas, bien cuidadas y equipadas. La habitación era igual de buena, muy espaciosa y limpia. Además, estaba muy bien situado, en pleno centro de Ushuaia. Todo eso se notaba en el precio, ¡dos noches nos costaron 230 €! Fue el hotel mas caro de nuestro viaje. Pecamos un poco de reservarlo con poca antelación (1 mes), un gran error por la gran demanda que hay en las fechas en las que fuimos.
Nuestra super-habitación
Desde el mismo Hotel Austral se podían reservar los principales tours de la región sin ningún recargo. Reservamos primero la navegación por el Canal de Beagle (450 pesos por persona, unos 35 €) para aquella misma tarde, ya que es un tour que fácilmente se puede cancelar por el mal tiempo y queríamos hacerlo cuanto antes en nuestra estancia. Para el día siguiente reservamos el transporte para el Parque Nacional de Tierra del Fuego (200 pesos cada uno, unos 15 €), el cual incluía el traslado al hotel. Como también ofrecían servicio de cambio de divisas a un precio inmejorable (13 pesos por euro) decidimos cambiar todos nuestros euros.
Entre unas cosas y otras, salimos a dar una vuelta por Ushuaia hacia las 11. El tiempo no era muy bueno, lloviznaba de forma continua y estaba muy tapado. Al menos no era una lluvia muy intensa o molesta, y además no hacía tanto frío como nos esperábamos. El centro de Ushuaia nos pareció agradable, con calles tranquilas rodeadas de casas bajas. La mayoría de edificios son modernos e insulsos, pero todavía quedan algunas casas de madera de tejado metálico, testimonios de la antigua arquitectura fueguina. La calle principal es la Avenida San Martín, parcialmente peatonal, con muchos comercios y gente paseando pese a la lluvia.
Edificio con la típica arquitectura fueguina
Avenida San Martín
Nos acercamos a la zona del muelle turístico, donde está la caseta de Información. Allí nos informamos de las excursiones en el Parque Nacional de Tierra de Fuego, donde iríamos al día siguiente. Cerca está el famoso cartel “Ushuaia fin del mundo”, donde nos hicimos la foto de rigor. Este es uno de los principales reclamos de Ushuaia, ya que es considerada la ciudad mas austral del mundo. Aunque es una verdad a medias, ya que hay otros asentamientos humanos mas al sur, en la Tierra de Fuego chilena, como Puerto Williams o Puerto Toro. Sin embargo, éstos no tienen población suficiente para tener el rango de ciudad, cosa que sí que tiene Ushuaia. Así pues, se trata de una precisión técnica. Si tenéis curiosidad, podéis ver la lista de poblaciones mas australes del planeta aquí.
Vista de Ushuaia desde el Muelle Turístico
La típica foto de Ushuaia, ¡No podíamos ser menos!
En la zona del puerto había muchos carteles donde se publicitaba la Antártida como destino turístico. Y es que la gran mayoría de cruceros que van al continente blanco parten de Ushuaia, ya que solo los separan 1.000 km. El precio de estos cruceros es prohibitivo, a partir de 6.000 USD por 10 días (de los que 4 son de travesía). Aunque hay turistas que esperan en la ciudad a que salgan ofertas de última hora, con las que el viaje puede salir por 5.000 USD. Mejor dejar la visita a la Antártida para otra ocasión…
Cartel con las distancias de distintos puntos del mundo a la Antártida
Luego fuimos a una de las atracciones turísticas mas populares de Ushuaia, el Museo Marítimo y del Presidio (150 pesos por persona). Como dice su nombre, este museo se encuentra ubicado en las instalaciones de una antigua cárcel construida a principios del siglo XX por sus mismos presos. Aquí traían a los reos mas peligrosos de Argentina, ya que por aquel entonces la región era de lo mas remota y despoblada. A priori nos parecía un sitio tétrico, pero resultó ser la mar de interesante. Y es que se trata de cuatro museos dentro de un mismo edificio: además de los dos mencionados, alberga el Museo Antártico y el de Arte Marino. Primero dimos un vistazo al Museo Marítimo, donde se exhibían diversos objetos antiguos relacionados con la navegación y maquetas de barcos. Las piezas que nos resultaron mas interesantes fueron las cartas de navegación, donde aparecían los centenares de naufragios que habían habido por el Cabo de Hornos. Por eso el Canal de Beagle fue tan importante para la navegación, permitía evitar el tempestuoso cabo.
Entrada del Museo Marítimo y del Presidio
Después continuamos por el Museo del Presidio, donde se recrea la historia de la cárcel y la vida de los prisioneros en ella. La verdad es que tuvieron que soportar condiciones penosas, sometidos a trabajos forzados, como la construcción del Tren del Fin del Mundo (el más meridional del planeta). Había dos pabellones, uno estaba rehabilitado y se mostraban recreaciones de celdas; y el otro, mas interesante, parecía estar tal cual lo habían abandonado en los años 50.
Museo del Presidio, pabellón rehabilitado
Museodel Presidio, pabellón original
Otra parte que nos gustó mucho fue el Museo Antártico José María Sobral, donde se explica de una forma somera y amena todo el contexto humano y natural de Tierra del Fuego. Lo más interesante era todo lo que se explicaba de los yámanas, el pueblo indígena nómada de la región. Aunque Tierra de Fuego es un lugar frío, el pueblo yámana vivía semidesnudo, y para calentarse encendía fogatas. Fue precisamente al ver estos fuegos, que los descubridores europeos decidieron llamar esta isla “Tierra del Fuego”. El intento de “civilizar” a los yámanas por parte de los misioneros europeos fue su perdición: las ropas con las que les obligaron a vestirse se pudrían con la frecuente lluvia que cae en Tierra de Fuego, haciendo que fueran mas propensos a enfermedades que les fueron diezmando. Desgraciadamente, hoy en día el pueblo y cultura yámanas casi han desaparecido.
Apenas estuvimos en la última parte del museo, el de Arte Marino, donde artistas locales exponen sus obras. En conjunto, el Museo Marítimo y del Presidio nos gustó mucho. Los objetos que se exhiben en si no son muy especiales, pero todo lo que se explica es muy interesante. Y el módulo antiguo de la cárcel destila una gran historia. Este es sin duda un lugar a visitar si se va a Ushuaia.
Al salir del Presidio estábamos muy cansados, el jet-lag, la falta de sueño y el trajín de aquel día nos estaba pasando factura. Decidimos sentarnos a comer en Lomitos Martinica, un sitio de comida rápida muy popular entre los locales, especializado en enormes bocadillos. Nosotros pedimos el rey del bocadillo en Argentina, la milanesa, a base de la conocida carne rebozada. Lo que no sabíamos cuando lo pedimos es que iban a traernos un bocadillo gigantesco con lomo, tortilla, tomate, lechuga y queso, a parte de la milanesa. ¡Cuanta comida! ¡Menos mal que solo pedimos uno! Estaba delicioso, a lo largo de nuestro viaje comimos varias milanesas y ninguna nos pareció tan rica como esta. Junto con un refresco nos costó 97 pesos (unos 9 €).
Nuestra milanesa (¡es solo una ración!)
Para aligerar la comida, fuimos andando hacia la parte occidental del centro de la ciudad. Allí está la Casa Bevan, la residencia de una rica familia local de principios del siglo XX. Se hicieron traer todos los materiales de Suecia para hacerla, pero respetaron el estilo de la región. Antes estaba en el centro de Ushuaia, pero mas tarde se trasladó a su actual emplazamiento y se convirtió en museo. Justo al lado está la Plaza de las Islas Malvinas, donde se rinde tributo a los caídos en la guerra con el Reino Unido en los años 80. A lo largo de toda Argentina pudimos ver muestras de la reclamación de estas islas que están bajo control británico. Todos los mapas del país muestran a las Malvinas como territorio argentino, así que es un conflicto que todavía está latente.
Casa Bevan
Plaza de las Islas Malvinas, monumento con la silueta de las islas
De vuelta al centro decidimos intentar hacer una gestión que nos preocupaba. Queríamos comprar los billetes del bus nocturno de Trelew a Bariloche (ciudades situadas en el centro de la Patagonia, muy al norte de Ushuaia). Y como íbamos a viajar el día después de año nuevo teníamos miedo que estuviera todo lleno. Nos acercamos a comprar los billetes en una agencia de viajes, Tolkar Turismo. Pero tras varios intentos, la mujer que nos atendió lo dio por imposible, el trayecto que queríamos hacer no salía en su ordenador. Nos recomendó probar en otra agencia, Bajo Cero. Al principio tampoco tuvimos suerte, y empezábamos a estar un poco inquietos con el tema. Pero cuando les dijimos que el bus iba vía Esquel... ¡lo encontraron! ¡Menos mal que estábamos bien documentados y sabíamos eso! En realidad no era un bus directo sino dos, uno de Trelew a Esquel y otro de Esquel a Bariloche, con un tiempo de transbordo de cinco minutos. ¡Que peso nos quitamos de encima! Los billetes con la compañía Don Otto nos costaron 960 pesos por persona (unos 93 €).
Después fuimos rápidamente hacia el muelle turístico, ya que a las 16:30 salía el barco para hacer la navegación por el Canal de Beagle. El día seguramente no era el mejor, continuaba muy tapado y con mala visibilidad, pero al menos apenas llovía. Enseguida empezamos a avanzar por el ancho canal, que allí separa la parte argentina y chilena de la isla de Tierra de Fuego. Aunque las nubes impedían ver la tierra que se extendía mas allá del canal, los paisajes nos parecieron bonitos. ¡Navegar por la inmensidad del Canal de Beagle era emocionante!
Saliendo de Ushuaia
Aprovechando el tiempo dentro del catamarán
Canal de Beagle, separando Argentina (izq.) de Chile (dcha.)
Dejando atrás Ushuaia
Intentando disfrutar del viaje pese a la lluvia y el viento
El catamarán ralentizó la marcha al pasar por una pequeña isla que estaba atestada de cormoranes y otras aves marinas. Aunque estaban un poco lejos, se podían ver mas o menos bien (la gente bien preparada llevaba prismáticos). Unos minutos después el barco se acercó a otra isla para ver una gran colonia de lobos marinos. Fue una de las mejores cosas del tour, ya que el barco se acercó tanto que teníamos los animales a pocos metros. En estas dos paradas pudimos ver los animales sin muchos agobios ya que, aunque la embarcación estaba bastante llena de pasaje, mucha gente no salía fuera por el frío (preferían beber mate a ver los paisajes...).
Isla de los cormoranes
Cormoranes
Isla de los lobos marinos
Lobos marinos
Lobos marinos
La siguiente parada también estuvo bien, ya que desembarcamos en una de las pequeñas islas que salpican el canal. Allí pudimos empezar a empaparnos de la flora de la Patagonia y disfrutar de bonitas vistas. El barco nos dejó en una playa de guijarros, desde donde partía un corto sendero que llevaba a un mirador. Nos hubiera gustado estarnos mas tiempo en la isla.
Desembarcando en la isla
Disfrutando de las vistas del Canal de Beagle
Canal de Beagle y sus islitas
Panorámica de aquella zona
La última parada fue para rodear el Faro Les Éclaireurs, que muchas agencias publicitan como el “Faro del Fin del Mundo”, aunque el verdadero faro de la novela de Verne está mucho mas al este. Aún así, el faro y su islote colonizado por cormoranes plasmaban lo salvaje que es esta tierra.
Llegando al faro, casi en medio del Canal de Beagle
Faro Les Éclaireurs
El tour duró unas 3 horas y en su conjunto nos gustó, aunque el tiempo nos impidió disfrutar mas de los paisajes. Una vez de nuevo en Ushuaia, volvimos al hotel a descansar un poco. Mas tarde salimos a cenar por el centro, donde hay bastante oferta de restaurantes, aunque la mayoría nos parecieron muy caros. Al final acabamos en El Turco, un restaurante familiar de precio medio. Decidimos probar algo de cocina italiana, muy importante en Argentina por la gran cantidad de emigrantes que acogieron de este país. Pedimos unos sorrentinos de salmón (pasta fresca parecida a raviolis) y una pizza de provolone (un tipo de queso italiano para fundir). Ambos platos estaban buenos, aunque al relleno de la pasta no le supimos encontrar el salmón (parecía mas bien sobras de pescado!). Para acompañar la cena pedimos una botella de vino de Mendoza, la famosa región vinícola argentina. Junto con un flan casero, la cena nos costó 253 pesos (23 €), un precio mas que razonable tratándose de Ushuaia una de las ciudades mas caras de Argentina.
Nuestra cena en El Turco

9 comentarios:

  1. Que guay los avistamientos de animales!!

    por cierto, lo del fin del mundo no es solo ahí xD en Finisterra para igual...no es el cabo que está mas al oeste pero en fin...

    un saludo

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    1. Si, parece que todo vale en este tipo de cosas. Creemos recordar que en Noruega, el cabo Norte no es el que está mas al norte! :S
      Saludos

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  2. Muy interesante tu relato, tengo Ushuaia pendiente entre mis destinos de viaje, asi que lo lei con suma atencion. Un saludo!

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    1. Pues cuando leas nuestro próximo post del Parque Nacional de Tierra del Fuego, aún vas a tener mas ganas de ir! ;)

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  3. David & Ana

    Dentro de un par de semanas andaremos por allí, así que nos resulta muy interesante vuestro relato. Además, queremos repetir vuestros pasos: navegación del Beagle y Tierra del Fuego ¿alguna sugerencia práctica extra?

    Otra cosa, hemos visto que el cambio euro/peso que encontrasteis es muy bueno ¿fue en el mismo hotel? ¿recomendable?

    Graciaaaas!

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    1. ... mil perdones, Neus, que te he cambiado el nombre ...

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    2. Hola!

      Que bien que vayáis a Tierra del Fuego! Ya veréis, es un lugar increíble!

      ¿Sugerencias? La mas importante es que le dediquéis un día entero a caminar por el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Es el lugar mas espectacular de la región, no os arrepentiréis aunque no seáis aficionados al trekking. Hay gente que le dedica solo medio día, cosa que nos parece totalmente insuficiente. En un par de días publicaremos el post referente a ese día, así que estad atentos ;)

      Si, el cambio nos lo hicieron en el mismo hotel. Por lo que vimos, parecía una práctica muy habitual en Ushuaia. Y 13 pesos por euro nos pareció una ganga! Tened en cuenta que en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires ofrecían 10,78!

      Y si queréis alguna sugerencia para otras zonas de la Patagonia, aquí estamos. Podéis ver la ruta entera aquí: http://davidneusviajes.blogspot.com.es/2015/02/argentina-ruta-del-viaje-y-presupuesto.html

      Saludos

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    3. D & A,

      Pues esperamos ansiosos vuestros datos sobre Tierra de Fuego. Porque sí, somos trek-adictos. Habéis dejado vuestro rastro en Wikiloc?

      En cuanto a los dineros, parece que definitivamente interesa llevar el fajo de euros en el bolsillo, antes que las tarjetas o los US $. No tenía constancia de la inflación galopante del peso argentino, pero de ser así, ¿cómo se mantiene su paridad con las monedas fuertes?

      Estábamos mirando la opción de kayak en el Beagle, ¿tenéis algún dato sobre esto? Aunque con el tiempo que os hizo...

      Para acabar, veo que también habéis pasado por nuestros puntos fuertes del viaje: Chaltén, Calafate, Paine, ... Estamos dudando entre patear más Chaltén o la navegación del Upsala en Calafate, qué os parece?

      Salu22 y gracias!

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    4. Hola!

      Pues si os gusta el excursionismo, el Parque Nacional de Tierra del Fuego os va a encantar! No tenemos Wikiloc, pero en la entrada que publicaremos hay un mapa de las rutas que hicimos. :)

      Es interesante llevar euros (o mejor) dolares en Argentina. En muchos sitios los aceptan y normalmente te hacen descuento al pagar con ellos. También a menudo te hacen descuentos si pagas en efectivo en vez de con tarjeta. Lo de la inflación y el cambio con el dolar se nos escapa de las manos; parecería lógico que el peso estuviera muy devaluado, pero no es así y por eso el país es tan caro...

      Lo del kayak no lo miramos, pero puede ser una actividad chula. Eso si, tened en cuenta que el tiempo allí es muy impredecible y los días de sol escasean.

      ¿Chalten o Upsala? Ambas cosas nos gustaron. En El Chaltén nos dio la sensación que si vas con tiempo para hacer las dos excursiones clásicas (laguna Torre y laguna de los Tres), no hay mucho mas para hacer por allí... ¿Cuantos días pensabais estar en El Chalten? La navegación del Upsala esta bien para ver otros glaciares que no sean el Perito Moreno; eso si, es muy cara...

      Saludos

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