SRI LANKA 1: llegada a Negombo

19 y 20 de diciembre de 2016 El primer día de viaje tuvo poca chicha, ya que nos lo pasamos viajando en el avión. El segundo día llegamos a nuestro destino, Sri Lanka. Como era primera hora de la tarde, solo nos dio tiempo de llegar a Negombo y pasear un poco por su playa. Aunque ese paseo nos depararía una gran sorpresa. Nuestro viaje a Sri Lanka y Maldivas iba a empezar un lunes. Como el vuelo lo teníamos por la noche, teníamos todo el día para hacer las mochilas. Iban a ser 27 días fuera, lo que convertía aquel viaje en el mas largo que habíamos hecho. Aunque nos esperaba un tiempo de verano, nos dio la sensación que llevábamos las mochilas mas cargadas de lo que deberíamos.
19 y 20 de diciembre de 2016
El primer día de viaje tuvo poca chicha, ya que nos lo pasamos viajando en el avión. El segundo día llegamos a nuestro destino, Sri Lanka. Como era primera hora de la tarde, solo nos dio tiempo de llegar a Negombo y pasear un poco por su playa. Aunque ese paseo nos depararía una gran sorpresa.
Nuestro viaje a Sri Lanka y Maldivas iba a empezar un lunes. Como el vuelo lo teníamos por la noche, teníamos todo el día para hacer las mochilas. Iban a ser 27 días fuera, lo que convertía aquel viaje en el mas largo que habíamos hecho. Aunque nos esperaba un tiempo de verano, nos dio la sensación que llevábamos las mochilas mas cargadas de lo que deberíamos. A última hora de la tarde nos dirigimos al aeropuerto de Barcelona y las facturamos sin problema. Nuestro vuelo con Emirates salía a las 22 h, y nos sorprendió comprobar que volaríamos en un flamante Airbus A380-800, ese avión que tiene dos plantas (¿podría volar un cacharro tan grande?). El vuelo salió a la hora y enseguida nos sirvieron una cena bastante aceptable, tras lo cual intentamos dormir un poco.
Tras unas 7 horas de viaje nocturno, llegamos a Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, a algo antes de las 8 de la mañana. Allí teníamos una corta escala, de solo una hora y cuarto, cosa que nos preocupaba al tener que cambiar de terminal. Aquel aeropuerto es tan grande que tiene un metro para conectar las terminales. Al final llegamos sin problemas a nuestra puerta de embarque, aunque no nos sobró demasiado tiempo. El avión a Colombo no era tan grande y después de despegar nos sirvieron la comida, que picoteamos un poco. Estábamos todavía atontados del anterior vuelo y el cuerpo solo nos pedía dormir.
Tras unas 4 horas de viaje llegamos al aeropuerto de Colombo, la capital de Sri Lanka. Nada mas desembarcar ya notamos el calor que hacía en el país, y nuestra primera tarea fue desprendernos de nuestra ropa invernal y cambiarla por algo mas veraniego (fuimos previsores y guardamos en el equipaje de mano algo de ropa fresca). El primer trámite que tuvimos que superar fue el de inmigración. Nosotros ya teníamos la mitad del trabajo hecho, ya que desde casa nos habíamos sacado el visado electrónico (20 USD por persona). Eso nos permitió hacer una cola mucho mas corta que los demás viajeros, aunque habíamos leído que también te ahorras dinero respecto con sacarte el visado in situ (eso no lo pudimos comprobar). Curiosamente, cuando te sacas el visado on-line te dicen que lo imprimas, pero una vez allí ni se lo miran. Antes de recoger el equipaje se pasa por la zona de las tiendas, en las que curiosamente hay muchas de electrodomésticos, por si en un ataque consumista te da por comprarte una lavadora. No tuvimos que esperar mucho tiempo para ver aparecer nuestras mochilas sobre la cinta de equipaje. El último trámite fue conseguir moneda local, las rupias cingalesas. En todas las casas de cambio “curiosamente” ofrecían el mismo, 150,36 rupias por euro. El cambio oficial estaba sobre unos 155, pero aun así nos pareció bueno y cambiamos todo nuestro dinero.
Salimos fuera del aeropuerto con ganas de empezar a disfrutar del país. Nuestro destino iba a ser Negombo, una ciudad playera situada a poca distancia del aeropuerto. Nada más atravesar las puertas nos asaltaron unos taxistas para llevarnos por 1500 rupias (unos 10 €). Como en otros lugares de Asia, en Sri Lanka el transporte se regatea y mucho. Nosotros habíamos hecho los deberes y sabíamos mas o menos cuanto nos podían cobrar por un trayecto así y aquello era demasiado. También sabíamos un pequeño truco para que la carrera nos saliera mas barata: en el aeropuerto solo pueden operar taxis, los cuales siempre te pedirán un dineral para llevarte a cualquier lado. Pero en Sri Lanka, el transporte mas popular y barato es el famoso tuk-tuk. Y para coger uno solo tienes que salir de las instalaciones del aeropuerto, que al ser tan pequeño solo significa cruzar una calle y acceder a la carretera general. Allí encontramos varios que estaban esperando y enseguida empezamos a regatear. Al principio nos pedían 900 rupias pero conseguimos bajar a 600 (unos 4 €), un precio algo superior a lo que teníamos previsto pero aceptable.
A bordo de aquel tuk-tuk empezamos a tomarle el pulso a aquel nuevo país. La primera impresión que tuvimos era que se trataba de un país poco urbano, con una abundante vegetación que prosperaba entorno de casas de uno o dos pisos. Al principio pensamos que eso se debía a que Negombo no dejaba de ser una ciudad pequeña, pero a lo largo del viaje vimos que gran parte del país tiene ese aspecto. Como era de esperar, el tráfico era caótico, con infinidad de tuk-tuks que iban esquivando los pocos coches que había. Aunque en aquellas carreteras el rey indiscutible eran los buses, iban pitando a diestro y siniestro para que los demás vehículos les abrieran paso.
Empezando a descubrir Sri Lanka desde el tuk-tuk
En unos 20 minutos llegamos a nuestro alojamiento en Negombo, la Marshal Beach Guesthouse. Nuestra habitación era muy amplia y básica, con una limpieza que rozaba el aprobado. Carecía de uno de los lujos mas caros en Sri Lanka, el aire acondicionado, pero tenía un ventilador que cumplía su función. El desayuno estaba incluido y consistía en tostadas, tortilla francesa y un par de salchichas; un poco justo tratándose de Sri Lanka, donde los desayunos suelen ser muy variados y buenos. Aunque tampoco podíamos pedir mucho mas por los 22 USD que nos costó. Una de las cosas buenas que tenía era su localización, muy cerca de la playa, uno de los principales reclamos de Negombo, aunque nosotros no tendríamos tiempo de bañarnos. Explicado todo así parecería un sitio recomendable, pero después tuvimos una mala experiencia con el propietario que lo cambió todo.
Nuestra habitación en la guesthouse
Estaba atardeciendo cuando salimos a dar una vuelta. Nos centramos en la zona de la playa, a priori la mas bonita de Negombo. A aquella hora no había mucha actividad, solo unos cuantos locales bañándose, algunos pescadores y algún que otro paseante. Los ceilandeses se mostraban curiosos cuando nos veían, y enseguida nos preguntaban de donde éramos. Pero cuando les decíamos “Spain” siempre ponían cara de no tener ni idea de donde quedaba. Ni siquiera el recurso de decir que éramos de “Barcelona”, que en muchos lugares conocen por el futbol, servía. Por algo el criquet es el deporte nacional.
Paseando por la playa de Negombo
Paseando por la playa apenas nos cruzamos con turistas, aunque Negombo es un destino muy popular como “primera parada” en el país, para descansar de un largo viaje de avión. Justamente a la única pareja turista que nos encontramos a Neus le sonó del chico: era el actor catalán Rubén Serrano, que nosotros conocíamos por su papel en la serie catalana “La Riera”, pero que en España es mas conocido por su aparición en la serie de Antena 3 “El secreto de Puente Viejo”. La verdad es que es la primera vez que nos encontramos con alguien famoso en algún viaje, y tanto él como su pareja nos parecieron majísimos. Llevaban varias semanas viajando por Sri Lanka por libre, y nos contaron algunas de sus vivencias. Para unos recién aterrizados al país como nosotros sus consejos nos vinieron de perlas. Nosotros también les dimos alguno, ya que para año nuevo iban a ir a Bangkok y precisamente nosotros habíamos estado en esa época hace unos años. Estuvimos mas de una hora charlando con ellos como si hiciera años que nos conocíamos. Quizás cuando piensas en un famoso viajando te viene a la cabeza una persona huraña y que viaja a todo lujo, pero aquella pareja eran todo lo contrario: simpatiquísimos, viajando en transporte público y alojándose en guesthouses económicas.
El tiempo nos pasó volando con Rubén y su pareja (lamentamos no recordar su nombre…) y enseguida se nos hizo de noche. Nos despedimos de ellos y fuimos a buscar un sitio para cenar. Como nuestra guesthouse tenía también restaurante decidimos quedarnos allí para no complicarnos la vida. Ambos pedimos un biryani, un arroz muy especiado con trozos de verduras y carne o pescado. Tenía una mezcla de sabores increíbles y, como no, picaba bastante. Neus pidió uno de gambas y David de ternera, pero su carne estaba super-seca. Aun así, su sabor estaba muy rico y cenamos bien, y solo pagamos 1000 rupias (unos 6,50 €).
Nuestro biryani
Y aquí es donde vino la mala experiencia con el propietario, Marshal. Era un tipo simpático y servicial, atento a cualquier necesidad de sus clientes, aunque no ocultaba que lo hacía para recibir buenas “reviews” en internet. Como ofrecía diferentes servicios turísticos, le dijimos si nos podía proporcionar un transporte para el día siguiente. Queríamos coger un determinado tren en la estación de Fort en Colombo y no queríamos perderlo por ir en transporte público. Él nos ofreció un coche con conductor por 6000 rupias (unos 40 €), que era una salvajada para la distancia que teníamos que cubrir (1 h de viaje). Nosotros le dijimos que era demasiado, pero él nos dijo que era el precio del servicio, que él no se ganaba la vida con los transportes y no se arriesgaría a tener una mala crítica en internet. Además, nos dijo que estaba incluido el precio de la autopista (600 rupias), que es la única forma de llegar a Colombo en un tiempo razonable. Como estábamos hiper-cansados al final aceptamos sin regatear apenas. Días después, viendo cómo iban los precios en Sri Lanka, comprobamos que nos había cobrado el doble. Aquel día pagamos la novatada de los recién llegados a un país. ¡Pero el jeta se llevó su mala review en Booking!


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4 comentarios:

  1. Los primeros días en cada país todos pagamos las novatadas, es normal... pero fastidia mucho.
    Un abrazo

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    1. Si, nos dio mucha rabia. Y ademas teníamos en un papel apuntados los precios de cosas como aquellas. Pero claro, estás cansado después de un viaje tan largo y bajas la guardia... Al menos nos sirvió de aviso para tener mas cuidado el resto del viaje :P
      Saludos

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  2. Que ganas de seguir leyendo vuestras Aventuras!!

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    1. Muchas gracias! Pues acabamos de publicar el siguiente día, esperamos que te guste tanto como este :P
      Saludos

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