ITALIA 2: Venecia I (San Marco, Santa Croce, San Polo y Dorsoduro I)

13 de agosto de 2016 En nuestro primer día completo exploramos la zona central de Venecia. Dedicamos gran parte del día a San Marco, donde está la famosa plaza de San Marcos, que concentra gran parte de los monumentos mas importantes de la ciudad. Después atravesamos el Gran Canal por el puente de Rialto y estuvimos callejeando por los barrios de San Polo, Santa Croce y Dorsoduro, la mejor forma de descubrir los tesoros de Venecia. Empezamos el día con un buen desayuno que nos sirvió la propietaria del B&B en nuestra habitación: bebidas calientes, bollería dulce y un sándwich de jamón y queso. Con el estómago lleno nos lanzamos a descubrir Venecia. Como estábamos alojados en el céntrico barrio de San Marco, empezamos a pasear por allí.
13 de agosto de 2016
En nuestro primer día completo exploramos la zona central de Venecia. Dedicamos gran parte del día a San Marco, donde está la famosa plaza de San Marcos, que concentra gran parte de los monumentos mas importantes de la ciudad. Después atravesamos el Gran Canal por el puente de Rialto y estuvimos callejeando por los barrios de San Polo, Santa Croce y Dorsoduro, la mejor forma de descubrir los tesoros de Venecia.
Empezamos el día con un buen desayuno que nos sirvió la propietaria del B&B en nuestra habitación: bebidas calientes, bollería dulce y un sándwich de jamón y queso. Con el estómago lleno nos lanzamos a descubrir Venecia. Como estábamos alojados en el céntrico barrio de San Marco, empezamos a pasear por allí. La parte oeste de San Marco es una sucesión de callejas, estrechos canales y pequeñas plazas (llamadas “campo”) llenos de encanto. Precisamente una de los mas bonitas quedaba justo al lado de nuestro alojamiento, el Campo Francesco Morosini, rodeado de interesantes palacios. En el extremo oeste de San Marco fuimos a ver uno de los pocos puentes que atraviesa el Gran Canal, el puente de la Accademia. Desde allí tuvimos una de las primeras vistas sobre el Gran Canal, que nos pareció fabuloso: estaba rodeado por bonitos palacios y lo surcaban todo tipo de embarcaciones (vaporetti, taxis fluviales, góndolas…).
Disfrutando de las vistas del puente de la Accademia
Diversos lugares de San Marco (arriba dcha, Campo F. Morosini; abajo dcha Campo S. Anzolo)
Por todo San Marco existen un montón de iglesias llenas de tesoros, comentarlas todas sería imposible. Quizás las mas interesantes son las de Santo Stefano y sobre todo la de San Moisè, con su impresionante fachada barroca. También en este barrio está el famoso teatro de La Fenice, construido en el siglo XVIII pero que se quemó hace 30 años, aunque ahora está totalmente reconstruido; se puede visitar, pero nosotros no entramos, preferíamos pasear por las calles. Conforme te vas acercando a la plaza de San Marcos, el barrio va adquiriendo un aspecto mas elegante y glamuroso, como el de las tiendas de Via XXII Marzo, donde están las marcas mas exclusivas. Nos sorprendió encontrar una calle con tantos comercios ya que hasta ese momento no habíamos visto apenas.
Fachada de la iglesia de San Moisè
Via XXII Marzo
Finalmente llegamos a la Piazza San Marco, el epicentro de la ciudad, rodeada por algunos de los monumentos mas importantes. Entramos por el oeste, donde la plaza está flanqueada por las Procuratie (Procuradorías), dos largos edificios con logias en uno de ellos. Toda la plaza era un hervidero de turistas, muchos en grandes grupos provenientes de cruceros, pocas veces hemos visto tantos por metro cuadrado. Al fondo se alza la Basílica de San Marco, que a primera vista parece ser pequeña en comparación con la grandiosidad de la plaza y del Campanile, su alto campanario. Pero es igualmente espectacular, con una curiosa mezcla de arquitectura occidental y bizantina. En la fachada se abren cinco portadas adornadas con relieves, estatuas y frescos, y está coronada por cinco pequeñas cúpulas que le daban un aspecto que no habíamos visto nunca. Había un poco de cola para entrar en la basílica, pero no mucha. Hay que tener en cuenta que para entrar en las iglesias venecianas se requiere una vestimenta adecuada, nada de faldas cortas o tirantes (a Neus le hicieron comprar un pañuelo de 1 € para taparse). El interior es igualmente espectacular, lleno de dorados mosaicos bizantinos. El templo empezó a erigirse en el siglo XI, pero posteriormente se le fueron añadiendo nuevos elementos, ya que una ley obligaba a los mercaderes venecianos a embellecer la basílica si los negocios les iban bien, y la República de Venecia fue uno de los principales polos comerciales de Europa durante la Edad Media. Pagamos 2 € para ver la Pala d’Oro, un magnífico retablo situado detrás del altar mayor hecho de oro y piedras preciosas, toda una obra maestra de la orfebrería. También pagamos 5 € para acceder a la galería, donde los mosaicos se pueden apreciar mejor. Además, desde su terraza hay una gran vista de la plaza de San Marcos. En definitiva, la visita a la Basílica nos encantó, nos pareció un imprescindible para cualquier viaje a Venecia.
Piazza de San Marco, con la Basílica al fondo y el Campanile a la dcha.
Basílica de San Marco
Vista de la plaza desde la galería de la Basílica
Interior de la Basílica de San Marco (abajo dcha., Pala d'Oro)
Al salir de la basílica nos dirigimos al sur, donde se abre una pequeña placita llamada precisamente Piazzetta San Marco. En su extremo se alzan las columnas de San Marco y San Teodoro, dos de los símbolos de la ciudad. La primera está coronada por un curioso león alado, el símbolo de la República de Venecia, y la segunda por una estatua de San Teodoro, el antiguo patrón de la ciudad antes de que fuera desplazado por San Marcos. De hecho, estas columnas constituían la entrada principal a la ciudad cuando Venecia solo era accesible por mar (para saber mas de las columnas, es interesante el artículo de Play & Tour).
Vista de Sta. Maria da Salute desde la Piazzeta San Marco
Piazzeta San Marco, columnas de S. Teodoro y S. Marco y Campanile
En el lado este de la Piazzetta se alza otro de los edificios famosos de Venecia, el Palazzo Ducale, la sede del poder en la antigua república. Para entrar tuvimos que hacer unos 15-20 minutos de cola. La entrada cuesta 19 € por persona e incluye un par de museos a los que no fuimos (Museo Correr, Museo Archeologico Nazionale y Biblioteca Nazionale Marciana). Nada más entrar nos encontramos en el patio interior del palacio, en el que destacaba por su espectacularidad la Porta della Carta, una portada monumental gótica que servía como entrada principal (aunque en la visita del palacio es la salida). El interior está lleno de salones ricamente decorados, llenos de obras de arte de Tintoretto, Bellini, El Bosco, Veronese, etc. La sala mas espectacular es sin duda en la que se reunía el Gran Consejo, lleno de lienzos de gran formato incluyendo uno increíble de Tintoretto mostrando “El paraíso”. A David el Palazzo Ducale le recordó mucho al Palazzo Vecchio de Florencia, tanto por la decoración como por ser el lugar de reunión de una institución mas o menos democrática que regía la ciudad (en el caso de Florencia, la Signoria). Del Palacio Ducal sale un pasadizo hacia el Puente de los Suspiros (Ponte dei Suspiri), que lleva hacia las prisiones. Se llama así porque en el puente hay unos huecos por los que los prisioneros podían ver por última vez los canales de la ciudad antes de perder la libertad. En la prisión hay la opción de hacer un recorrido largo o corto, nosotros optamos por el corto ya que no nos pareció nada del otro mundo. Pero en general el Palazzo Ducale nos gustó mucho, otro imprescindible.
Palazzo Ducale
Porta della Carta, Palazzo Ducale
Patio interior del Palazzo Ducale
Sala del Gran Consejo, con el lienzo de El paraiso al fondo
Puente de los suspiros. A la derecha, vista de los canales desde el puente
Al salir del palacio nos fuimos al Campanile, uno de los edificios mas altos de la ciudad, con una terraza panorámica en su cima. Para entrar (8 €) tuvimos que hacer una larguísima cola de mas de media hora, ya que solo se puede subir a la terraza por un único ascensor. Pero la espera tuvo su recompensa: unas vistas increíbles de 360º de la ciudad. La vista mas bonita quizás era hacia el sur, ya que se veía un mosaico de edificios y de mar: la punta del barrio de Dorsoduro con su inconfundible iglesia de Sta. Maria di Salute, la isla de S. Giorgio Maggiore (ocupada enteramente por su iglesia homónima) y la isla de Giudecca. Hacia el este se tenía vista sobre la Basílica de San Marco y a lo lejos del barrio de Castello y sus jardines. Hacia el norte y el oeste se extendía la mayor parte de la ciudad, pero la altura de los edificios no permitía ver los canales. Pero aún así la vista era interesante. A lo lejos podía verse el largo puente que conecta la isla de Venecia con la ciudad continental de Mestre. Las vistas nos encantaron, la subida al Campanile nos pareció otro de los imprescindibles de Venecia (junto al palacio y la basílica).
Vista W desde el Campanile, con la piazza San Marco en 1er plano
Vista S, con la isla de Giorgio Maggiore y el barrio de Dorsoduro
Vista E, con el Palazzo Ducale y la Basílica San Marco en 1er plano, y al fondo a la dcha. el barrio de Castello
Abandonamos la plaza de San Marcos por las Mercerías, un conjunto de calles que forman uno de los principales ejes comerciales de la ciudad. Allí se veían muchas tiendas y comercios, aunque la mayoría orientados al turista. Pero a nosotros nos interesaba mas pasear por las callejas perpendiculares, que ocultaban pequeños canales llenos de encanto. Esos canales estaban surcados por las famosas góndolas a las que nosotros no llegamos a montar (el precio oficial era de 80 € por 30 minutos de viaje, pero no sabemos si es el precio real). Precisamente en la orilla de un bonito canal aprovechamos para hacer un pequeño descanso comiendo una buena pizza al taglio de verduras (3,50 €). Finalmente, las Mercerías van a parar a otro de los lugares mas famosos de la ciudad, el puente de Rialto. Este es seguramente el puente mas bonito de la ciudad, pero el problema es que no hay apenas lugares desde donde verlo en la distancia, ya que justo delante hay una fea parada de vaporetto y el otro lado del puente estaba tapado por obras. Lo que sí que hay son bonitas vistas del Gran Canal desde el puente y las calles aledañas (especialmente desde la Riba di Ferro).
Canales de San Marco
Esta pizza al taglio fue nuestra comida
Gran Canal desde la Riba di Ferro
Ponte di Rialto
Vista del Gran Canal desde el puente de Rialto
Atravesamos el Gran Canal por puente de Rialto, entrando en otro barrio, San Polo. Es una zona sin apenas monumentos remarcables, pero tiene todo lo que uno espera de Venecia: tortuosas callejas, placitas llenas de encanto y canales escondidos. Y lo mejor de todo es que hay muy pocos turistas, todos se quedan en San Marco o se dispersan por la maraña de calles. Respecto a los puntos de interés, vale la pena acercarse a la iglesia de Sta. Maria dei Frari, una bonita iglesia gótica que alberga la tumba del pintor Tiziano y varias obras maestras suyas. También es agradable dar una vuelta por el Campo de San Polo, una de las plazas mas grandes de la zona, con un ambiente muy tranquilo.
Interior de la iglesia de Sta. Maria dei Frari (a la dcha., la tumba de Tiziano)
Diversos lugares de S. Polo (abajo izq., Campo S. Cassiano; abajo dcha., Campo S. Tomà)
Una de las cosas que mas nos gustó de San Polo fueron las vistas sobre el Gran Canal, sobre todo las del Campo della Pescaria y la Fondamenta del Vin. Desde el primero se ve muy bien Ca’d’Oro, uno de los palacios mas bonitos del Gran Canal, y desde el segundo se puede ver el puente de Rialto. Hay que apuntar que en Venecia no hay ninguna calle paralela al Gran Canal donde se pueda disfrutar de éste. Así que para admirarlo solo puedes asomarte en alguna calle, dar con una de las escasas y cortas calles paralelas al canal o, mejor, surcar el Gran Canal en barco, como hicimos al día siguiente.
Vistas del Gran Canal desde San Polo (en el Campo della Pescaria, excepto arriba izq., en el Fondamenta del Vin)
Mientras visitábamos San Polo nos acercamos a Santa Croce, el barrio vecino situado al norte. También tiene bonitas vistas sobre el Gran Canal, como las que hay en el Campo de S. Stae. Es similar a San Polo, con bonitos canales y tranquilas calles. Destacaríamos quizás el gran número de placitas que hay, cada una mas encantadora que la anterior. A menudo la gente en Venecia solo se fija en los canales, pero estas placitas nos encantaron. Para destacar alguna por si alguien va a visitar la ciudad podríamos mencionar los Campo de S. Giacomo dei Frari, Nazario Sauro y S. Cristo. Entre placita y placita nos compramos unos helados de stracciatella (1,50 € cada uno), ya teníamos ganas de probarlos y al haber comido solo un trozo de pizza entre los dos entraron de miedo.
Campo de S. Sauro
Vistas del Gran Canal desde el Campo de S. Stae
Diversos canales de Santa Croce
Canal en Santa Croce
Canal cerca del Campo de S. Cristo
Caminando al sur de San Polo y Santa Croce llegamos a Dorsoduro, el último de los barrios que visitaríamos aquel día. Tiene alguna de las zonas mas bonitas que vimos, pero es un barrio con grandes contrastes, ya que otras zonas parecen prácticamente abandonadas, cayéndose los edificios a trozos literalmente. Su epicentro es el Campo de Santa Margherita, seguramente una de las plazas mas bonitas que vimos aquel día; sin tener monumentos o palacios, su belleza está en las pequeñas casas sencillas, con un ambiente muy auténtico alejado de la Venecia del turismo de masas. Al sur de esta plaza hay una serie de pequeños canales perpendiculares al Gran Canal que son muy bonitos, y en nuestra ruta a pie los fuimos atravesando uno tras otro. Acabamos la caminata y la jornada turística en el puente de la Accademia, cerca de donde la habíamos empezado por la mañana. Aquí esta uno de los museos de arte más importantes de Venecia al que no entramos.
Canal en Dorsoduro
Campo de Santa Margherita
Canal de Fondamenta d'Squero
Después de ducharnos y de descansar un rato en el B&B salimos a cenar. Como estábamos muy cansados después de estar todo el día caminando, decidimos buscar un sitio cercano. Al final acabamos en la Tavernetta S. Maurizio, un sitio que nos atrajo por su ambiente de restaurante sencillo sin pretensiones. De entrante pedimos unos antipasti de embutido y quesos, que era bueno aunque el único representante del queso era una triste mozzarella. Después pedimos una lasaña y unos linguini alle vongole, también bastante buenos. De postre pedimos un tiramisù para compartir, fue casi lo mejor de la cena. Nuestra bebida fue un spritz (una bebida parecida al bitter kas pero con alcohol que los italianos adoran a la hora del aperitivo) y medio litro de vino tinto. La cena nos salió por 64 €, un poco demasiado cara por lo que nos dieron.
Nuestra cena en la Tavernetta S. Maurizio

2 comentarios:

  1. Hola David y Neus, felicidades por vuestro blog. Estoy navegando por él y recordando muchos lugares en los que he tenido la suerte de estar y descubriendo otros muchos a los que quiero ir.
    Desde hace dos años, nuestros viajes son en una furgoneta llena de sueños para ellos he creado un blog al que os invito y al que me haría muchísima ilusión que visitarais.
    Yo ya me quedo como seguidora del vuestro y, con vuestro permiso, me lo llevo a la lista que aparece en el mío.
    vivirviajandoenfurgo.blogspot.com
    Os espero, hasta pronto.

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    1. Hola Patricia,

      Muchas gracias por tus palabras. No conocíamos tu blog, te felicitamos también por él, lo iremos siguiendo en el futuro.

      Saludos

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