ARGENTINA 18: excursión al Mirador de las Torres del Paine (Chile)

14 de enero de 2015 Aquel día hicimos otra de las grandes excursiones de nuestro viaje a la Patagonia, la que lleva al Mirador de las Torres del Paine. Fue una caminata dura, que quedó compensada por la vista que tuvimos al final. Al regreso de la excursión, cogimos el coche y volvimos a Puerto Natales, donde hicimos noche. Nos levantamos muy pronto intentando no despertar a nuestros compañeros franceses de habitación del refugio Torre Norte. El día anterior habíamos pedido poder desayunar una hora antes de lo normal, a las 6:30 h. La excursión era larga y teníamos que estar en Puerto Natales a las 19 h para devolver el coche de alquiler.
14 de enero de 2015
Aquel día hicimos otra de las grandes excursiones de nuestro viaje a la Patagonia, la que lleva al Mirador de las Torres del Paine. Fue una caminata dura, que quedó compensada por la vista que tuvimos al final. Al regreso de la excursión, cogimos el coche y volvimos a Puerto Natales, donde hicimos noche.
Nos levantamos muy pronto intentando no despertar a nuestros compañeros franceses de habitación del refugio Torre Norte. El día anterior habíamos pedido poder desayunar una hora antes de lo normal, a las 6:30 h. La excursión era larga y teníamos que estar en Puerto Natales a las 19 h para devolver el coche de alquiler. El desayuno fue bastante sencillo, con zumo de piña natural, pan tostado, queso, cereales, mantequilla, mermelada y una naranja. Enseguida nos pusimos en marcha, ¡teníamos una larga jornada por delante!
La excursión al Mirador de las Torres es una de las más clásicas del parque nacional de las Torres del Paine. Para completarla se necesitan unas 8 horas (ida y vuelta) y se supera un desnivel positivo de 700 m. Es muy dura físicamente, aunque no tanto como la de la laguna de los Tres de El Chaltén que hicimos días atrás. La recompensa final es ver los pináculos graníticos de Las Torres desde uno de los pocos lugares donde son visibles.
Poco después de las 7 empezamos el trekking, seguramente éramos los primeros excursionistas del día. Parecía que había amanecido con buen tiempo, aunque no había que confiarse, allí cambia con mucha facilidad. El sendero empezaba al lado del Hotel Las Torres, al que nos acercamos con el coche para tenerlo cerca a la vuelta (estaba a solo 1 km del refugio). Enseguida dejamos atrás la civilización y comenzaron las primeras subidas del sendero. Aquel primer esfuerzo nos dejó K.O., progresivamente superamos 300 m de desnivel por una vertiente no muy escarpada. Al menos, al llegar arriba tuvimos una gran vista de la región que dejábamos atrás.
Primera parte del sendero, con la vertiente que teníamos que superar
Subiendo por la vertiente. Al fondo a la dcha., el lago Nordenskjold
El sendero transcurría casi todo el resto de la excursión por el Valle Asencio, un cañón que hay a los pies del Monte Almirante Nieto. Después de dejar atrás el primer collado, el sendero iba bajando por una zona de canchales y de pastos. Quizás si el camino hubiera seguido subiendo nos hubiera cansado menos, pero al bajar, fatigábamos otros músculos del cuerpo. El paisaje en este tramo era bonito, un mosaico de canchales, roquedos, pastos y bosques enclavados bajo montañas enormes. Al final, el sendero llegaba hasta el río que hay al fondo del valle, donde encontramos el Campamento Chileno, con un refugio y una zona de acampada (que estaba hasta los topes). Allí la gente empezaba a despertarse para comenzar sus trekkings. Llevábamos una hora y media de caminata, así que descansamos un poco para recuperar fuerzas.
Aquí se ve como va bajando el sendero entre los canchales
Campamento Chileno
Río cerca del Campamento Chileno
Luego el camino ascendía ligeramente por la vertiente oeste del valle, engullido por un denso bosque que mitigó el calor que empezaba a hacer. Este fue el tramo menos cansado y agradecido. A aquellas horas el camino empezaba a estar muy concurrido de gente, que iba al Mirador o que venía de la siguiente zona de acampada, el Campamento Torres. Ésta no la llegamos a ver, quedaba fuera del camino principal y las tiendas debían estar protegidas bajo el bosque.
Desvío hacia el Campamento Torres. Al frente, la subida que nos esperaba en el siguiente tramo
Nos quedaba el tramo mas duro, una verdadera subida rompepiernas de 45 minutos superando mas de 300 m de altitud en poco espacio. El camino sube por el flanco este de las Torres del Paine, por un canal boscoso que hay en medio de un enorme canchal. Y menos mal que había árboles que nos protegieron del sol, si no la subida hubiera sido peor. El camino era muy inclinado y pedregoso, ¡nos hizo sudar de lo lindo! El último tramo del camino era menos cansado pero mas complicado, ya que atravesaba el enorme canchal que hay al este de las Torres. A veces no sabíamos por donde proseguía el camino, era una vertiente llena de rocas y casi sin zonas planas. Conforme subíamos, las vistas sobre el Valle Asencio se iban haciendo mejores.
Empezando a subir
Comenzamos a encontrar las primeras rocas del canchal
Metidos de lleno en el canchal
Panorámica del Valle Asencio mientras subíamos
Tras mucho esfuerzo, finalmente llegamos al Mirador de las Torres del Paine. La vista no nos defraudó: ante nosotros se extendía un gran lago glaciar tan profundo que parecía excavado en la montaña. Y encima de él, los impresionantes pináculos graníticos de las Torres del Paine. ¡Era increíble! La mini-escapada a Chile y la larga caminata ya nos compensaban solo por aquella vista. Al final habíamos llegado al mirador tras tres horas y media, algo menos del tiempo previsto.
¡Las Torres del Paine!
Detalle de los pináculos graníticos de las Torres
Vista desde el Mirador de las Torres
Estuvimos un buen rato admirando la maravillosa vista del conjunto. Debido a lo escarpadas de las vertientes entorno del lago, no se podía ir mucho mas allá del propio mirador. La verdad es que tuvimos mucha suerte con el tiempo, ya que a menudo las nubes cubren totalmente las Torres del Paine durante días siendo imposible contemplarlas. Aprovechamos para comer los bocadillos que nos habíamos hecho el día anterior.
Disfrutando de las vistas
Las Torres del Paine y su lago
Un poco antes de las 12 del mediodía, la hora a la que empezaban a llegar las masas de excursionistas al Mirador, iniciamos la bajada. Ésta se nos hizo muy pesada, sobre todo la subida que nos esperaba desde el Campamento Chileno hasta el collado. Concluimos la excursión hechos polvo, pero contentos por los paisajes que habíamos disfrutado. Al final, hicimos la excursión en 8 horas en total, contando descansos y el tiempo del almuerzo, de forma que serían unas 7 horas caminando.
Antes de abandonar definitivamente el parque con el coche paramos en dos miradores que nos venían de camino. Uno es el de Laguna Amarga, que tenía una bonita vista de las Torres del Paine; debía ser uno de los pocos lugares donde era posible verlas sin hacer una gran excursión. El otro estaba a orillas del lago Sarmiento, y tenía una interesante vista del macizo del Paine y sus tres principales montañas: el Cerro Paine Grande, los Cuernos y el Monte Almirante Nieto. Un buen resumen de nuestro periplo por este maravilloso parque nacional.
Vista desde laguna Amarga, con las Torres a la dcha.
Vista del macizo del Paine desde el lago Sarmiento
Llegamos a Puerto Natales con tiempo de sobra para devolver el coche de alquiler. Nuestro alojamiento para aquella noche iba a ser el mismo que el de la primera de las tres noches de nuestra escapada chilena, el Hostal Geminis. Es un establecimiento sencillo y básico, con un gran baño compartido, ideal para dormir una noche. Junto con el desayuno nos costó 40 USD, un gran precio comparado con los de Argentina.
Nuestra habitación en el Hostal Géminis
Para cenar decidimos darnos un homenaje y elegimos el Angelica’s, un restaurante de cierta categoría. Pedimos risotto de marisco y cordero al romero, muy buenos y sustanciosos. Para beber David se pidió cerveza Austral, la marca de aquella zona de Chile, una de las mejores cervezas que ha probado (quizás fuera el efecto de la caminata de aquel día…). La cena nos salió cara, 34.800 pesos chilenos (unos 46 €), aunque había que tener en cuenta la calidad de la comida. ¡Teníamos que celebrar nuestra última cena en Chile! Al día siguiente regresaríamos a Argentina y nuevamente a Buenos Aires.
Cerveza Austral
Risotto de marisco
Cordero al romero

2 comentarios:

  1. Hola David y Neus! Un año más con vosotros y con nuevo destino; Argentina nos espera en ocubre/noviembre, ya tenemos billetes. Qué gran ayuda tenemos con vuestro blog!. Empezamos ahora a organizarlo y sólo queremos agradecer vuestra ayuda una vez más.

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    1. Hola Pilar,
      Estamos encantados de poderte volverte ayudar, o al menos intentarlo. Argentina os va a encantar, ya lo veréis. Ahora te responderemos las preguntas concretas de los otros posts ;)
      Saludos

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