ARGENTINA 7: Bariloche I, Cerro Catedral

3 de enero de 2015 Aquel día llegamos a media mañana a Bariloche con el bus nocturno desde Trelew. El resto del día lo dedicamos a subir a una de las montañas de la región, el Cerro Catedral, donde hicimos una pequeña excursión para llegar a un mirador con unas vistas increíbles. En el trayecto del bus nocturno de Trelew habíamos dormido bastante bien. Llegamos antes de la hora prevista (6:25 h) a Esquel, donde teníamos que cambiar de bus para llegar hasta San Carlos de Bariloche (conocida de forma abreviada como Bariloche).
3 de enero de 2015
Aquel día llegamos a media mañana a Bariloche con el bus nocturno desde Trelew. El resto del día lo dedicamos a subir a una de las montañas de la región, el Cerro Catedral, donde hicimos una pequeña excursión para llegar a un mirador con unas vistas increíbles.
En el trayecto del bus nocturno de Trelew habíamos dormido bastante bien. Llegamos antes de la hora prevista (6:25 h) a Esquel, donde teníamos que cambiar de bus para llegar hasta San Carlos de Bariloche (conocida de forma abreviada como Bariloche). El trayecto duró unas 4 horas, durante el cual disfrutamos mucho de los paisajes andinos. En el bus de Don Otto nos sirvieron un pequeño desayuno que nos ayudó a activarnos un poco. Una vez en la estación de autobuses de Bariloche fuimos a la oficina de turismo donde nos dieron mapas de los buses y horarios de la zona, muy útiles y prácticos para moverse por libre. Para ir a la ciudad íbamos a coger un bus urbano de la empresa Grutas, la única en la que se puede comprar el billete al conductor. Como tardaba tanto decidimos compartir un taxi (45 pesos) con una pareja de holandeses que esperaban en la parada como nosotros, curiosamente hablaban muy bien castellano.
Nuestro alojamiento para los siguientes tres días estaba en pleno centro de Bariloche, era el Hotel Premiere Bariloche. La habitación estaba bien, aunque no tenía ningún lujo. La cama ocupaba casi toda la pequeña habitación, y tenía un armario funcional. Estar en el centro de Bariloche tenía un precio, y en nuestro caso fue de 74 USD por noche (incluyendo desayuno), lo cual nos pareció bastante caro, aunque ya nos empezábamos a acostumbrar a los altos precios de Argentina. En aquellas fechas había mucha demanda de alojamiento, ya que Bariloche es un destino muy popular entre la gente de Buenos Aires. Una de las cosas buenas del hotel era el desayuno, con una gran variedad de comida (aunque siempre dulce) y de zumos y bebidas.
Nuestra habitación
Una de las primeras cosas que teníamos que resolver era el tema del transporte público, indispensable para moverse por libre por la región. Y es que hacía pocos días se había implementado en la ciudad un nuevo sistema de autobuses urbanos gestionados por la empresa 3 de Mayo. El cambio mas importante que habían introducido era que solo se podía pagar en los buses mediante una tarjeta recargable (solo había un par de líneas de bus que aceptaban el pago en efectivo). Y ésta solo se podía comprar en la oficina central de la compañía, en la calle Moreno (enfrente del hospital), que estaba atestada de gente para adquirirla (vale 14 pesos mas lo que quieras recargar). En la web de 3 de Mayo se pueden ver todas las líneas de bus y sus horarios.
Una vez compramos la tarjeta para los buses fuimos a la cercana oficina de información del Parque Nacional Nauhuel Huapi, la zona natural donde está enclavado Bariloche. Y mas bien deberíamos llamarla “oficina de desinformación”. La chica que nos atendió se dedico a desmontar sistemáticamente todos los planes que llevábamos, fruto de muchas horas de búsqueda de información en guías y blogs. Según ella, no valía la pena subir a alguna de las montañas que habíamos previsto, arriba no encontraríamos nada. Y para el día siguiente, en el que queríamos hacer un recorrido conocido como Circuito Chico, nos recomendó alquilar un coche, aunque también nos advirtió que aquellas alturas no encontraríamos ninguno disponible. Nos sorprendió que no nos aconsejara hacerlo en bus como había hecho mucha gente y como pensábamos hacerlo nosotros. La verdad es que tenemos serias dudas de que aquella chica estuviera bien informada de lo que se podía hacer en aquella región y en como hacerlo. Parecía que si no tenías coche no podías hacer nada en Bariloche!
Decidimos no hacer caso a la oficina de desinformación e ir al Cerro Catedral, una de las montañas mas cercanas a Bariloche. Para llegar hay que coger el bus Catedral, casualmente uno de los pocos que admiten el pago en pesos (ida: 10 pesos). Mientras lo esperábamos nos cominos la milanesa que nos había sobrado del día anterior. A las 14:40 cogimos el bus, al final se nos había hecho tarde pero suerte que en aquella época los días eran muy largos. El bus nos dejó en Villa Catedral, una especie de urbanización y resort dedicado a los deportes de invierno (Cerro Catedral es una de las estaciones de esquí mas importantes de la región). Para subir a la montaña usamos una combinación de telecabina y telesilla que valía 215 pesos por persona (unos 19 €). Antes de subir nos explicaron que arriba se podía hacer una pequeña excursión de 1 hora, pero que teníamos que estar atentos para bajar en el último telesilla (18:15 h). Nos atrajo mucho la idea de hacer la excursión, cosa que no nos habían explicado en la oficina de desinformación.
Vista de Villa Catedral
En media hora hicimos los dos trayectos de telecabina y telesilla. Pensábamos que a aquella altitud (unos 1.900 m) haría mas frío, pero hacía el mismo calor que en Bariloche (parece ser que llegamos en una ola de calor). Desde la misma estación del telesilla ya empezábamos a tener fabulosas vistas del lago Nahuel Huapi y de Bariloche. También se veía el Cerro Otto, la montaña mas cercana a Bariloche, que tiene una cafetería giratoria en su cima. Esa es otra de las montañas famosas a las que se puede subir para tener vistas de la región, pero a nosotros no nos dio tiempo ninguno de los días que estuvimos por allí.
Subiendo en el telesilla, empezando a disfrutar de las vistas
Vista del lago Nahuel Huapi y del Cerro Otto
Vista hacia el lago Nahuel Huapi
Panorámica del lago Nahuel Huapi, el Cerro Otto y de Bariloche
El sendero de la excursión no estaba muy bien indicado, partía de una pista que salía de la estación de telesilla Punta Princesa. La excursión en si no era muy chula, discurría en un paisaje rocoso y desolado, con algunas acumulaciones de nieve. Lo mejor eran las vistas que había hacía el lago y Bariloche, eran fantásticas. La pista acababa enfrente de una escarpada vertiente cubierta de canchales y neveros, por los que había que subir por donde se podía. No había ningún sendero claro, y el ascenso se hizo difícil por el gran desnivel y por la inestabilidad de las rocas.
Jugando con la nieve
Panorámica de la región
Al llegar a la cresta de la montaña tuvimos una recompensa que premió nuestro esfuerzo: ¡había unas vistas espectaculares! Desde allí teníamos vista hacia el oeste, donde se extendían las cumbres nevadas de los Andes. El contraste de las rocas, los bosques y la nieve tenían una belleza increíble. A nuestros pies se abría el valle del arroyo Rucaco, con un perfil típicamente glaciar. Hacia al sur teníamos los espolones rocosos del Cerro Catedral Norte, totalmente desprovisto de vegetación, parecía que se trataba de la entrada a Mordor. Aquel mirador nos encantó, tenía unos paisajes inolvidables.
Cabecera del arroyo Rucaco
Espolones rocosos del Cerro Catedral Norte
Disfrutando de las vistas de los Andes
Vistas hacia el Cerro Catedral
Panorámica completa de la vista
Para bajar usamos nuevamente el telesilla y el telecabina. Habíamos sopesado la idea de hacer uno de los trayectos de bajada a pie, pero el camino no nos pareció muy bonito. Además, no te daban la opción de comprar billete solo de subida. A las 18:15 ya estábamos en Villa Catedral y enseguida cogimos el bus para volver a Bariloche. Antes de subir a la habitación fuimos a dar una vuelta a las agencias de turismo de la zona para contratar el tour de los 7 Lagos para al cabo de dos días. Ya llevábamos una semana de viaje, con el cansancio que comporta, y la idea de hacer un tour en el que nos llevaran a todos los lados y que no nos tuviéramos que preocupar por nada nos atraía. De los muchos que se pueden hacer en la zona elegimos el de los 7 Lagos por que nos permitía ver una región muy grande que solo podríamos explorar por nuestra cuenta si tuviéramos mas días para gastar en la región. En todas las agencias el precio del tour era el mismo, 650 pesos por persona (unos 60 €), pero variaba mucho el descuento que te hacían por pagar en efectivo. Al final elegimos Amigos Viajes, en el que el descuento era del 25 % (el tour nos quedaba por 487 pesos).
Volvimos al hotel para descansar un poco y lavar la poca ropa de verano que teníamos. Nos pensaba que en la Patagonia haría mas frío y habíamos traído ropa de verano solo para los dos días que íbamos a estar en Buenos Aires. Después salimos a cenar por el centro de Bariloche, muy animado y lleno hasta los topes de gente. Nos decantamos por la Cantina de la Rivera, un pequeño restaurante de cocina argentina. De entrante pedimos un plato que teníamos muchas ganas de probar, la picada de ahumados, un conjunto de pequeños alimentos ahumados o encurtidos para compartir (similar a los antipasti italianos). Estaban buenos, aunque tenían unos sabores muy fuertes. De segundo pedimos trucha a la papillote (uno de los productos estrella del lago) y ojo de bife al chimichurri (un clásico de los asados). Todo estaba muy bueno. Aunque la cena nos acabó saliendo cara (unos 500 pesos), ya que la picada es un plato que siempre es caro (fácilmente 200 pesos).
Picada de ahumados
Trucha a la papillote y ojo de bife

4 comentarios:

  1. Pues vaya con la Oficina de Desinformación!!! poco mas y te dice que pa' que narices habéis ido allí xD madre mía...

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    1. Pues si... si lo sabemos no vamos a la oficina! La chica aquella era un poco urbanita, parecía que no podía concebir que alguien le gustara caminar y disfrutar de la naturaleza...

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  2. Volví hace unos días de Bariloche. Lo más complicado para los viajeros creo que es el tema de la tarjeta magnética para utilizar el transporte regular y diseñar paseos por la libre. No se venden en la terminal de buses ni en el aeropuerto, no todas las lineas aceptan la tarjeta y tampoco en efectivo. Debería ser indistinto o extender el sistema que usamos en Buenos Aires válida para todos los medios de transporte. Sí, urgente, necesitamos capacitación para la gente que trabaja en turismo.

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    1. Si, el sistema de pago del transporte público es francamente mejorable. Se debería poder comprar la tarjeta en el aeropuerto o en la terminal de autobuses. Aunque había gente que no tenía tarjeta y que recurría a pedirle a algún pasajero la suya y pagarle el viaje, y normalmente encontraban alguna alma caritativa.

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