CERDEÑA 4: Cerdeña centro

Aquella jornada exploramos la zona centro de Cerdeña, empezando por la región montañosa de la Barbagia, donde asistimos a una celebración de la semana santa en Oliena y descubrimos los interesantes murales de Orgosolo. Después nos desplazamos hacia el oeste para visitar el Nuraghe Losa y Santa Cristina, la ciudad de Oristano y empezar a recorrer la península de Sinis. Después del nefasto desayuno del Hotel Daniel de Murta Maria, esperábamos que el del B&B Goritto de Dorgali fuera algo mejor. Y desde luego que lo fue! La señora que lo regentaba parecía la típica mamma italiana, y se encargó de que todos los huéspedes que tenía en su comedor estuvieran como en casa y tuvieran el estómago bien lleno: croissants del día, una especie de pastel de pascua, bizcochos...
31 de marzo de 2013
Aquella jornada exploramos la zona centro de Cerdeña, empezando por la región montañosa de la Barbagia, donde asistimos a una celebración de la semana santa en Oliena y descubrimos los interesantes murales de Orgosolo. Después nos desplazamos hacia el oeste para visitar el Nuraghe Losa y Santa Cristina, la ciudad de Oristano y empezar a recorrer la península de Sinis.

Ver Cerdeña 4: centro en un mapa más grande
Después del nefasto desayuno del Hotel Daniel de Murta Maria, esperábamos que el del B&B Goritto de Dorgali fuera algo mejor. Y desde luego que lo fue! La señora que lo regentaba parecía la típica mamma italiana, y se encargó de que todos los huéspedes que tenía en su comedor estuvieran como en casa y tuvieran el estómago bien lleno: croissants del día, una especie de pastel de pascua, bizcochos... De entre los huéspedes estaba el grupo grande de italianos que entró delante de nosotros en la Gola su Gorropu el día anterior. Un viaje siempre está lleno de casualidades de este tipo...
Para aquel día teníamos diferentes opciones turísticas. La primera consistía en visitar el complejo nurágico de Tiscali, al que se llega tras una excursión de 2,5 horas de ida. Pero como la caminata salía cerca de la ruta fácil a Gola su Gorropu pensamos que veríamos unos paisajes similares a los del día anterior y desechamos la idea. El segundo plan era acercarnos a la ciudad de Bosa, a medio camino entre Oristano y Alghero, pero nos pareció que nos tendríamos que desviar mucho y hacer mucho coche y la descartamos también (Bosa es una buena opción si se parte de Alghero hacia el sur). Finalmente decidimos desviarnos hacia la Barbagia y tomarnos el día con más tranquilidad, después del cansancio de los días anteriores.
La Barbagia es la región más rural y auténtica de Cerdeña, encerrada tras las altas montañas del Gennargentu. Como íbamos bien de tiempo decidimos parar en uno de los primeros pueblos que encontramos, Oliena. Es una pequeña villa a los pies de la impresionante mole caliza del Monte Corrasi. Al aparcar para dar una vuelta oímos una especie de petardos y mucha gente por todas partes. Caminamos en dirección al bullicio y acabamos en la Piazza Santa María, donde se concentraba un estruendo ensordecedor: decenas de hombres, situados en los tejados colindantes, disparaban al aire todo tipo de armas, desde pistolas y escopetas a fusiles de asalto. Después de presenciar un rato el espectáculo, abandonamos la plaza para pasear un poco por el pueblo. Ahora sabemos que se trataba de S'Incontru, una de las procesiones más importantes de la Settimana Santa sarda. Nosotros no lo llegamos a ver, pero consiste en la salida de dos procesiones que salen de iglesias diferentes, una de hombres portando a Cristo, y otra de mujeres con la Virgen; al final las dos confluyen en la misma plaza entre el estruendo de los fusiles y el tañido de la campanas. Lástima no haber sabido todo esto... aunque seguramente hubiéramos gastado toda la mañana de habernos quedado.
hombres disparando cerca en Oliena
Piazza Santa Maria, Oliena
Oliena
Oliena
La siguiente parada fue Orgosolo, un pueblo muy conocido por los murales de contenido político que adornan sus calles. La mayoría de ellos están en el Corso Repubblica, así que intentamos encontrar esa calle. Como no vimos ningún cartel que la anunciara al entrar en el pueblo decidimos aparcar y buscarla a pie. Pero Orgosolo resultó ser más grande de lo que parecía. Tuvimos que preguntar a una señora por esta calle y nos llevó personalmente hasta el inicio de ella (habíamos aparcado bastante lejos). Ya en el mismo comienzo de Corso Repubblica se empiezan a ver una gran cantidad de murales, de contenido político, reivindicativo, satírico, artístico e incluso histórico. Eran muy expresivos, los murales mostraban toda su crudeza como los que se referían al conflicto Israel-Palestina o a la reproducción del Gernika de Picasso. Muchos eran de contenido satírico, ridiculizando y caricaturizando a ex-miembros del gobierno italiano desconocidos para nosotros. Y también se mostraban acontecimientos relativamente recientes, como los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York o la caída de Saddam Hussein en Iraq. La verdad es que el recorrido por esta calle es muy interesante, nos hubiera gustado disponer de más información para poder comprender todos los murales.
Orgosolo
Orgosolo, primeros murales
Orgosolo, principio del Corso Repubblica
Orgosolo
Orgosolo
Orgosolo
Orgosolo, la caida de Saddam Hussein y el conflicto Palestina-Israel
Orgosolo, mural picassiano
Dejamos Orgosolo y la Barbagia para continuar la ruta hacia el oeste, no sin antes liarnos un poco a la hora de entrar en Nuoro y coger la autovía, llena de baches y socavones, hasta el Nuraghe Losa. Este es uno de los nuraghi más grandes y mejor conservados de la isla. El nuraghe tiene una curiosa forma trilobada, ya que alberga en su interior tres torres laterales entorno de la principal. A ésta se podía entrar, contemplar su interior y subir hasta la primera planta. Nos sorprendían los grandes bloques de basalto que emplearon para su construcción, ya que es una roca muy difícil de modelar, y que además usaron sin emplear ningún cemento. Entorno del nuraghe habían los restos de algunas edificaciones que se habían levantado en la época romana, en la que se aprovecharon parte de las instalaciones. Encontramos la visita muy interesante, vale mucho la pena.
Nuraghe Losa
Nuraghe Losa, pasillo dentro del nuraghe
Nuraghe Losa, dentro del nuraghe
Nuraghe Losa
Unos pocos kilómetros al sur llegamos al complejo nurágico de Santa Cristina, que está formado por tres partes diferentes. Primero visitamos el complejo devocional cristiano, que no tiene nada que ver con la cultura nurágica. Consiste en una pequeña iglesia del siglo XII, la Chiesa di Santa Cristina, rodeada por casas dedicadas a albergar los peregrinos, las muristenes. Esas casitas eran encantadoras, fácilmente evocaban el ambiente rural de antaño.
Chiesa di Santa Cristina
muristenes, Santa Cristina
Cerca de la iglesia partía un pequeño sendero hacia un nuraghe pequeño y un par de edificaciones alargadas sin mucho interés. Desde la iglesia sale otro camino que lleva al sitio por el que es más conocido este lugar, el Pozzo Sacro Nuragico. Este pozo sagrado es uno de los pocos que se conservan en toda la isla y se remonta al siglo XI a.C. Aquí se celebraban ritos sagrados relacionados con el agua, a los que asistían clanes provenientes de toda Cerdeña. A simple vista, la estructura nos pareció sencilla, unas escaleras que bajaban tierra adentro. Pero después nos fijamos que realmente estábamos entrando en una especie de torre cónica enterrada, con un agujero en su parte superior abierto al exterior (otra de sus funciones era la observación de la luna). La historia del pozo nos resultó muy interesante, es otro sitio que recomendamos.
Pozzo Sacro Nuragico
La entrada a Santa Cristina nos daba derecho a entrar a un museo en la vecina Paulilatino, pero decidimos continuar nuestra ruta hasta Oristano. Es una ciudad bastante grande, nos costó acercarnos al centro en coche y poder aparcar mas o menos cerca. Eran casi las 3 y las calles estaban desiertas y los comercios cerrados (era domingo). Empezamos la visita por la Torre di Mariano II, una fabulosa torre medieval del siglo XIII, uno de los pocos restos de las antiguas murallas que rodeaban la ciudad. Una de las calles que salían de ella era el Corso Umberto I, rodeada de tiendas y cafés, todos cerrados. Era muy agradable pasear por allí, pero la total ausencia de gente nos provocaba una sensación contradictoria.
Torre di Mariano II
Corso Umberto I
La calle acababa en la Piazza Eleonora d'Arborea, una de las plazas más bonitas que habíamos visto hasta el momento. Está presidida por la estatua de la famosa heroína sarda que, aún habiendo nacido en Catalunya, luchó del lado de los sardos en la defensa de sus derechos. La plaza está rodeada de interesantes palacios del siglo XIX. En uno de sus extremos, ya fuera de la plaza, encontramos la Chiesa di San Francesco, a la que no pudimos entrar (lástima, según la Lonely tenía un interior interesante).
Piazza Eleonora d'Arborea
Al lado de la anterior se alza el majestuoso Duomo (o Cattedrale di Santa Maria Assunta), la catedral del siglo XIV, uno de los elementos más distinguibles del skyline de Oristano. Su campanario, con curiosa forma de cebolla, es uno de los pocos elementos originales que quedan. Al igual que la otra iglesia, se encontraba cerrada.
Duomo
Duomo
Dejamos la catedral y seguimos paseando por un Oristano prácticamente desierto, a excepción de un par de turistas más como nosotros. Después de dar un vistazo a la Chiesa di Santa Chiara y a la Torre Portixedda, dimos por acabada nuestra visita. En una hora ya habíamos visto lo esencial de Oristano, que nos gustó aunque esperábamos algo más. Casualmente habíamos aparcado enfrente del único negocio que encontramos abierto en la ciudad, la Pizzeria La Torre, así que entramos a comer algo. Como a la noche ya cenaríamos bien en el agriturismo que teníamos reservado, decidimos pedir algo ligero: unos antipasti di mare e terra y una ensalada verde a compartir. Estaba bueno sin ser la bomba, correcto para matar el hambre hasta la cena.
Chiesa di Santa Chiara
Salir del centro de Oristano fue más fácil que entrar. Como era relativamente pronto decidimos hacer una pequeña parada en Cabras, un pueblo a orillas de un enorme lago del mismo nombre. Aparcamos un poco lejos del centro, para deambular por el paseo que bordea el lago. No estaría entre las visitas imprescindibles de Cerdeña, pero la estampa del lago y Cabras bien merece una parada rápida.
Stagno di Cabras
Cabras
El lago de Cabras marca el límite de la península de Sinis, un lugar lleno de sitios de interés que empezamos a ver aquel día y que acabaríamos de ver el siguiente. Después de Cabras paramos en San Salvatore, un pueblo compuesto de cumbessias, casas unifamiliares sencillas dedicadas a los peregrinos que venían de procesión a la iglesia. Aunque el pueblo está deshabitado, había mucho trajín de coches en su entrada, ya que había un popular bar. Dejamos el coche al lado del bar y paseamos un rato por sus auténticas y desiertas calles. San Salvatore sirvió en la década de los 60 como escenario para muchos spaghetti westerns, como por ejemplo "Giarrettiera Colt". La verdad que no costaba nada imaginarse aquellas calles con aguerridos cowboys, rancheros de Dakota o campesinos mejicanos. Era un pueblo muy auténtico, nos gustó el paseo por allí.
San Salvatore
San Salvatore
San Salvatore
San Salvatore
San Salvatore
Justo al lado de San Salvatore estaba nuestro alojamiento para aquella noche, el Agriturismo Il Sinis. Los agriturismi son alojamientos rurales y familiares generalmente situados en medio del campo, ideales para quienes buscan tranquilidad y buena cocina. Il Sinis pertenece a la misma familia que regenta el cercano Su Pranu, de hecho las tarifas son iguales. Pero elegimos Il Sinis por que es el único de los dos que tiene comedor, de forma que los huéspedes de Su Pranu se tienen que desplazar (aunque sea poca distancia) a cenar y desayunar allí. Precisamente el régimen más usual dentro de los agriturismi es la media pensión (cena y desayuno); a nosotros nos costó 110 € los dos por que era temporada baja. Nuestra habitación estaba en una pequeña casita adosada al complejo principal, en medio de un gran jardín. Era amplia y acogedora, con baño incluido. Como era pronto pudimos descansar hasta la hora de cenar, que nos dijeron que sería a las 8:30 h.
Agriturismo Il Sinis
nuestra habitación en el Agriturismo Il Sinis
A la hora convenida fuimos hacia el comedor, donde nos encontramos con una sorpresa. Todos los comensales del agriturismo estaban sentados en una única mesa comunitaria muy larga, donde nos habían guardado dos sitios. El resto de huéspedes eran italianos y algunos se conocían entre si. Nosotros no interactuamos mucho con la gente, pero reconocemos que la cosa es ideal para gente con grandes aptitudes sociales. De primero teníamos un antipasto bastante variado, con embutido, espárragos, pepinos en vinagre, alcachofas y berenjenas rebozadas, hígado estofado y pinchos con salsa de olivas. Todo se servía en bandejas para que pudieras servirte cuanto quisieras. Después ya trajeron los platos principales, de primero un risotto con setas y de segundo cordero estofado con patatas y alcachofas. De postre habían naranjas y seadas con miel. Todo estaba buenísimo, sobre todo la carne, muy tierna, acabamos super-llenos! Pasar una noche en un agriturismo es una experiencia que recomendamos.
los antipasto
cenando agnello en el agriturismo

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