RUMANÍA 4: Transilvania C (país sajón y Târgu Mureş)

15 de Octubre de 2012 En aquella jornada abandonaríamos Sighișoara y exploraríamos la parte centro de Transilvania, conocida como país sajón, donde se establecieron los primeros sajones alemanes. En esta zona visitaríamos la iglesia fortificada de Biertan, Mediaş y Băgaciu. Acabaríamos el día en Târgu Mureș, en el país székely o zona de mayoría húngara. Empezamos el día de la mejor forma posible, con un buen desayuno en la Pension am Schneiderturm de Sighișoara. Era tipo buffet y había embutidos, quesos, mermeladas, zumos, mieles... productos naturales y de la zona. La lástima era que los quesos eran todos muy similares, y de embutido casi todo era salami.
15 de Octubre de 2012
En aquella jornada abandonaríamos Sighișoara y exploraríamos la parte centro de Transilvania, conocida como país sajón, donde se establecieron los primeros sajones alemanes. En esta zona visitaríamos la iglesia fortificada de Biertan, Mediaş y Băgaciu. Acabaríamos el día en Târgu Mureș, en el país székely o zona de mayoría húngara.

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Empezamos el día de la mejor forma posible, con un buen desayuno en la Pension am Schneiderturm de Sighișoara. Era tipo buffet y había embutidos, quesos, mermeladas, zumos, mieles... productos naturales y de la zona. La lástima era que los quesos eran todos muy similares, y de embutido casi todo era salami.
desayunando en la Pension am Schneiderturm
Nuestra primera parada del día fue Mălâncrav, un pueblo típicamente sajón con una iglesia fortificada del siglo XV. En la puerta de la iglesia encontramos una nota que indicaba el número de la casa donde estaba la llave. Al picar a la puerta de la casa indicada salió una señora malhumorada que en tono borde nos dijo que la iglesia estaba en obras y que no se podía visitar. Nos dio la sensación que la señora se nos quería quitar de encima! Como no pudimos visitar la iglesia decidimos dar una pequeña vuelta al pueblo, que nos recordó mucho a Viscri.
Mălâncrav
Luego conducimos unos kilómetros más hasta Biertan, conocido por su famosa iglesia fortificada, patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La biserica fortificată Biertan se construyó en el siglo XVI y está protegida por tres niveles de murallas, testimonio del crecimiento del pueblo. Entramos por una escalera de madera cubierta que atraviesa las tres murallas. Dentro del recinto no vimos las típicas casas para los habitantes en caso de asedio, como en otras iglesias fortificadas como la de Prejmer. En su lugar había una serie de torres, cada una con una utilidad: un campanario de madera, la torre del reloj, la torre del ayuntamiento, la torre católica, la prisión y el mausoleo.
biserica fortificată Biertan
biserica fortificată Biertan
biserica fortificată Biertan
biserica fortificată Biertan
A las torres no se podía subir, pero desde las mismas murallas de la ciudad había una vista de 360º del pueblo de Biertan: sus casas, sus cultivos, sus animales domésticos pastando... Una estampa bucólica!
vistas de Biertan
vistas de Biertan
El interior de la iglesia era muy interesante. Tenía un bonito altar con un políptico gótico y las típicas alfombras persas que decoran muchas iglesias sajonas. Allí volvimos a encontrarnos a los mexicanos, aquel sería la última vez que nos cruzaríamos con ellos, ya que continuarían hacia Sibiu y nosotros iríamos hacia el norte.
biserica fortificată Biertan, interior
biserica fortificată Biertan
Después continuamos hacia el oeste por el país sajón hasta Mediaş. Aparcamos cerca de la Cetatea Veche o antigua ciudadela, una fortificación del siglo XV de la que sobresalía una gran iglesia. El ambiente sajón se respiraba en aquella ciudad, abundaban los carteles escritos solo en alemán.
Mediaş, Cetatea Veche
Los gruesos muros de la ciudadela guardan con recelo la magnífica Biserica Sfânta Margareta, una iglesia gótica del siglo XV. Estaba rodeada por algunos edificios eclesiásticos y escuelas alemanas. Al ver que la iglesia estaba cerrada entramos en la casa parroquial para pedir que nos la abrieran. Nos la abrió y enseñó un señor vestido con un mono de trabajo, que trataba de explicarnos los diferentes elementos de la iglesia medio en alemán medio en rumano: su órgano barroco, su pila bautismal, el frontal tallado, las alfombras, los restos de las antiguas pinturas que adornaban toda la nave... Aquel hombre se sabía todas las fechas históricas y todos los detalles artísticos, parecía un entendido en historia!
Biserica Sfânta Margareta
Biserica Sfânta Margareta
Salimos de la ciudadela y aprovechamos para pasear un rato hasta la Piaţa Regele Ferdinand I, una tranquila plaza desde donde se apreciaba la iglesia. De vuelta al coche, decidimos comer en un parque cercano nuestro menú diario, pan con queso de Bran.
Mediaş
Nuestra próxima parada iba a ser Băgaciu, otro pueblo sajón con su iglesia fortificada. Pero la cosa salió bastante mal. Empezamos decidiendo mal la ruta: desde Mediaș cogimos la carretera hacia Dârlos, donde ya perdimos mucho tiempo por unas obras a la salida de la ciudad. Seguimos por la carretera hasta Curciu, donde llegamos al final del pueblo sin encontrar el camino que seguía hacia Băgaciu. Al final decidimos volver a Mediaș e cogimos la carretera que pasa por Deleni, otra de esas locales infames llenas de socavones, y finalmente llegamos a Băgaciu.
Băgaciu, con su Biserica Fortificată
típico carro de caballos en Băgaciu
Aparcamos enfrente de la Biserica Fortificată Băgaciu, que tenía un edificio adosado que se caía a trozos que parecía una escuela, pues estaba lleno de niños. Al acercarnos a la iglesia vimos que estaba cerrada, pero se nos acercó un niño que nos dijo “vizitare biserica?”. Ni corto ni perezoso, trepó el muro de la iglesia y abrió la puerta por dentro. Se notaba que no estaban acostumbrados a tratar con turistas, ya que no nos pidió nada a cambio y se esfumó sin darnos cuenta. La iglesia estaba cerrada, pero al menos pudimos dar un vistazo dentro del recinto fortificado. Era similar al de Biertan, pero más pequeño y más echo polvo. Allí perdimos un tiempo precioso.
Biserica Fortificată Băgaciu
Dejamos el país sajón y nos adentramos en una realidad diferente, el país székely, la región de Rumanía de mayoría húngara. Se trata de un testimonio de que Transilvania fue gobernada en el pasado por el reino de Hungría, aunque la región tradicionalmente ha gozado de mucha autonomía. Nos encaminamos a Târgu Mureș, la capital del país székely, donde aparcamos en pleno centro. Lo primero que vimos es el edificio del Judeţului Mureş o consejo comarcal de Mureş, con su gran torre y las tejas de colores, tan similares a otros edificios que vimos en Budapest. Entramos a ver el vestíbulo, que tenía una gran escalinata y los techos pintados a mano. A su lado estaba otro edificio singular, Palatul Culturii, de principios del siglo XX y que alberga un museo de historia.
Prefectura Judeţului Mureş
Prefectura Judeţului Mureş
Palatul Culturii
Caminamos hacia la Piaţa Victoriei, donde encontramos la Biserica Buna Vestire o catedral católica griega. El interior era pequeño y acogedor, lleno de pinturas murales. Como en otras ciudades, en la Piaţa Victoriei había un monumento a las víctimas de la revolución de 1989 que derrocó a Ceaușescu.
Biserica Buna Vestire
A continuación fuimos a pasear un poco por la Piaţa Trandafirilor, la principal plaza del casco histórico, aunque nos decepcionó un poco, casi todos los edificios que la rodeaban eran modernos. En uno de los muchos puestos compramos un covrigi por 1 leu, que es una especie de pan parecido a un pretzel, que los rumanos comen a todas horas. Al final de la plaza está la enorme Catedrala ortodoxă, de principios del siglo XX. Entramos dentro, y nos quedamos un rato a contemplar una especie de misa ortodoxa: el capellán cantaba los versos con su impresionante voz de tenor, y a veces la acompañaba una chica con su voz angelical (estaba situada de tal forma que no la veíamos) haciendo unos duetos increíbles.
comiendo un covrigi
Piaţa Trandafirilor
A continuación nos acercamos a la Ciudadela, en la que fuimos a dar un vistazo a la iglesia reformada, pero en si no tenía mucho interés. Tardamos una hora y poco en dar la vuelta y la verdad es que Târgu Mureș no es muy interesante. Cogimos el coche y fuimos a nuestro alojamiento, en Corunca, en los alrededores de la ciudad: Koronka Panzió (escrito en húngaro). Había un problema con nuestra habitación así que nos dieron una suite inmensa, con una sala de estar, dos lavabos, un gran dormitorio... por el mismo precio, 99 lei (incluyendo desayuno).
nuestra habitación en Koronka Panzió
tenía hasta una sala de estar!
Después de ducharnos, decidimos cenar en la misma pensión. Pedimos un plato de carnes locales y sarmale, una especie de plato gratinado con patata, chorizo, bacon y huevo y una avinagrada ensalada de col. Y para beber, tomamos cerveza Ciuc. Estaba bastante bueno y nos costó 56 lei (unos 12 euros).
cenando en Koronka Panzió

2 comentarios:

  1. Veo que visitasteis Targu Mures, muy bien hecho, es una ciudad preciosa, a mi me encanta, tengo la suerte de visitarla de vez en cuando,y moverme por Transylvania,cada vez descubro algo nuevo. Genial el viaje por lo que veo! un saludo

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  2. Hola Viktor,

    Si, a Targu Mures creo q le dedicamos demasiado poco tiempo, por eso quizas nos dejó un tanto indiferentes. Transilvania es tan diverso y tiene tantas cosas que ver que se mereceria un viaje entero para descubrirlo.

    Saludos

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