CHINA 25: Hong Kong III, mercados de Mongkok y regreso

1 de octubre de 2015 En nuestro último día en China solo disponíamos de la mañana para acabar de ver algo de Hong Kong, y nos decidimos por deambular por algunos de los mercados del barrio de Mongkok. A primera hora de la tarde salía nuestro vuelo de vuelta a Barcelona, haciendo una escala en Pekín y una parada en Viena. Después de casi un mes viajando por China este viaje estaba llegando a su fin. El país había superado todas nuestras expectativas, así que afrontamos aquel día con la idea de estar completando uno de nuestros mejores viajes.
1 de octubre de 2015
En nuestro último día en China solo disponíamos de la mañana para acabar de ver algo de Hong Kong, y nos decidimos por deambular por algunos de los mercados del barrio de Mongkok. A primera hora de la tarde salía nuestro vuelo de vuelta a Barcelona, haciendo una escala en Pekín y una parada en Viena.
Después de casi un mes viajando por China este viaje estaba llegando a su fin. El país había superado todas nuestras expectativas, así que afrontamos aquel día con la idea de estar completando uno de nuestros mejores viajes. Solo teníamos la mañana para ver algo, nuestro vuelo salía a las 17:30 h y somos de los que les gusta llegar pronto al aeropuerto. Dejamos nuestras mochilas hechas en la guesthouse y cogimos el tren hasta el barrio de Mongkok, muy conocido por ser una importante área comercial. Además, ostenta el récord mundial de densidad de población por km2 (en concreto, 130.000). Allí íbamos a visitar tres de sus mercados mas populares, aunque teníamos miedo de encontrarlos a medio gas ya que era el día nacional de China (se conmemora la fundación de la república). Pero después vimos que no fue así, los hongkoneses no parecían tener nada que celebrar. Nos apeamos en la estación de Prince Edward y fuimos caminando hacia el Mercado de las Flores. Mas que un mercado, es una calle donde todos los comercios son floristerías, y exponen sus mejores flores en la acera para que la gente las pueda ver mejor. Era curioso, pero tampoco nos pareció que valiera mucho la pena.
Flower Market
Después nos acercamos a la calle Yuen Po, donde está el mercado de aves. Es una calle peatonal con una primera parte donde hay unos cuantos puestos ambulantes con todo tipo de productos para los amantes de las aves (enjauladas, claro). También se vendían pájaros de todo tipo, pero era un poco triste ya que a menudo los tenían en unas condiciones horrendas, encerrados en espacios minúsculos. Lo mejor sin duda fue un pequeño jardín donde los propietarios de pájaros cuelgan sus jaulas para disfrutar de ellos o para que salgan un poco de casa. Nos impresionaron las grandes jaulas que tenían, algunas estaban tan ornamentadas que eran unas obras maestras de artesanía, y además tenían bebederos de porcelana china. Se notaba que aquella gente amaba a sus mascotas y procuraban hacerlas sentir lo mejor posible.
Los dueños exhiben sus pájaros en Yuen Po
El siguiente mercado al que fuimos fue el Goldfish Market. Al igual que el de las flores, es una sucesión de tiendas que se dedican a lo mismo: vender peces y, sobre todo, carpines dorados (el típico pez naranja de pecera). Los chinos son muy aficionados a este tipo de peces, se ve que son ideales para mantener un buen feng shui. Las tiendas tenían grandes acuarios con peces de todo tipo, pero los mas abundantes eran los mas pequeños, que tenían ya preparados en bolsas de plástico con agua listos para comprar. Para los amantes de los acuarios sin duda este será su sitio, pero a nosotros nos bastó con pasear un cuarto de hora por allí.
Tienda en el Goldfish Market
Apariencia de una calle en Mongkok
Luego nos acercamos a otro de los mercados mas populares de Hong Kong, el Ladies Market, el paraíso del shopping low cost. Lamentablemente, cuando llegamos (sobre el mediodía) justo lo estaban empezando a montar. Como lo único que queríamos comprar era algo de comida para llevarnos a casa buscamos algún supermercado. Dimos con uno de la cadena Wellcome, que tenía una gran variedad de artículos a muy buen precio. Compramos muchas cosas, algunas para nosotros y otras para regalar. Después regresamos nuevamente a la guesthouse, nos iba a costar lo nuestro hacer que la comida cupiera en nuestras mochilas.
Esta es toda la comida que nos llevamos de vuelta
Aunque era relativamente pronto decidimos ir tirando hacia al aeropuerto. Llegar es fácil, solo hay que coger la línea de tren Airport Express que sale de la Isla de Hong Kong y tiene un par de estaciones en Kowloon. Es una línea de tren mas cara que las demás, así que para que el trayecto nos saliera mas barato la cogimos lo mas al final posible, en Tsing Yi, justo la parada anterior al aeropuerto (60 HKD, desde el inicio son 100). Llegamos rápidamente y sin complicaciones, aunque al llegar hay que tener en cuenta la terminal del vuelo para salir de un lado u otro del tren. Nada mas llegar, lo primero que hicimos fue devolver las octopus cards, para recuperar el depósito. En principio son 50 HKD, pero como habíamos dejado nuestro saldo en negativo nos devolvieron menos (a parte de los 9 HKD que se quedan por gastos de gestión). En el caso de tener saldo positivo se supone que te lo devuelven.
La facturación de las mochilas fue fácil y rápida, todavía faltaba mucho tiempo para que saliera el vuelo y no había apenas cola. Después de pasar un riguroso control de seguridad, fuimos a la zona de los restaurantes a comer algo. Los había de todo tipo de comida y para todos los gustos. Nosotros compramos en tres sitios diferentes unos shiomais, unas gyozas y un menú de pollo rebozado en un sitio llamado Popeye’s, en total 110 HKD (casi 13 €). No nos esperábamos que el pollo estuviera tan bueno, ¡estaba a años luz del KFC!
Nuestro almuerzo en el aeropuerto de Hong Kong
El vuelo con destino a Pekín salió puntualmente y llegamos sin problemas a la capital de China, incluso antes de la hora. Aunque no era muy tarde (sobre las 21 h), encontramos el aeropuerto casi muerto, la gran mayoría de tiendas estaban cerradas, probablemente por la festividad del 1 de octubre. Nos aburrimos soberanamente hasta que no salió nuestro siguiente vuelo, a la 1:50 de la madrugada. Al despegar el avión se sirvió la cena, pero nosotros no comimos nada, solo queríamos dormir. Tras 9 horas de vuelo despertaron al pasaje y nos sirvieron un buen desayuno, esta vez plenamente europeo (huevos, salchichas, croissant y yogurt). Poco después aterrizamos en Viena. A los que continuábamos el viaje hasta Barcelona nos hicieron esperar en una pequeña sala (como en el vuelo de ida). Tras poco mas de una hora volvimos a embarcar y tomamos rumbo a Barcelona, donde aterrizamos a las 9:30 h. Habíamos llegado a casa, pero no podíamos dejar de recordar todas las experiencias que habíamos vivido en aquel fantástico viaje. ¡Seguro que algún día volveremos a China!

3 comentarios:

  1. MAGNIFICO RELATO EN GENERAL Y MUY UTIL GRACIAS POR EL ESFUERZO

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    1. Gracias por tus palabras, nos encanta que te hayan sido útil todos los diarios de China ^_^

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  2. Gracias por compartir vuestro viaje y con ello hacerme soñar con poder realizarlo... salvando la distancia en el tiempo... por cuánto puede salir un viaje así y más o menos de ese tiempo.... quiero empezar a planear este viaje... y quiero partir desde algo. Un montón de gracias. Anae

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