ITALIA 4: Vicenza y Verona

15 de agosto de 2016 Aquel iba a ser un día de despedidas: nos íbamos de Venecia pero también nos separábamos. Neus regresaba a Barcelona y David continuaba la ruta por el Véneto en tren. Primero visitó la tranquila ciudad de Vicenza, famosa por el célebre arquitecto Palladio. A primera hora de la tarde llegó a Verona, donde estuvo el resto del día paseando por su bonito casco histórico. Nuestra escapada a Venecia había llegado a su fin, pero la habíamos disfrutado mucho. Después de desayunar nos despedimos de la propietaria del B&B y nos fuimos. Cogimos el vaporetto para ir a Piazzale Roma, ya que hasta las 9 podíamos seguir usando el bono de 24 h que habíamos comprado el día anterior. Allí nos despedimos
15 de agosto de 2016
Aquel iba a ser un día de despedidas: nos íbamos de Venecia pero también nos separábamos. Neus regresaba a Barcelona y David continuaba la ruta por el Véneto en tren. Primero visitó la tranquila ciudad de Vicenza, famosa por el célebre arquitecto Palladio. A primera hora de la tarde llegó a Verona, donde estuvo el resto del día paseando por su bonito casco histórico.
Nuestra escapada a Venecia había llegado a su fin, pero la habíamos disfrutado mucho. Después de desayunar nos despedimos de la propietaria del B&B y nos fuimos. Cogimos el vaporetto para ir a Piazzale Roma, ya que hasta las 9 podíamos seguir usando el bono de 24 h que habíamos comprado el día anterior. Allí nos despedimos: Neus volvía a Barcelona aquella misma mañana, cogiendo el bus ATVO hasta el aeropuerto de Treviso. David por su parte continuaría el viaje en solitario durante seis días mas, en los que haría ruta en tren por el Véneto, Emilia-Romaña y San Marino. Así que en este punto el relato deja de ser en plural para ser en singular.
Cogí el tren en la estación de Santa Lucia, muy cerca de Piazzale Roma. El primer viaje en tren de los muchos que iba hacer en los siguientes días sería un trayecto de menos de una hora hasta Vicenza. El billete de tren de Alta Velocidad (Freccia) lo había comprado por internet con antelación, y me había costado 14,90 € (vi que era 5 € mas barato que los que se podían comprar aquel mismo día en las máquinas expendedoras). El tren iba medio vacío, cuando planifiqué el viaje tenia miedo que al ser agosto los trenes fueran llenos. Realmente no hacia falta comprar de forma anticipada, pero lo bueno es que podías disfrutar de importantes descuentos. Llegué puntualmente a las 10:30 h a Vicenza, una ciudad en la que iba a hacer una visita rápida antes de volver a coger un nuevo tren hasta Verona. La estación de Vicenza es muy pequeña, y no hay consignas donde dejar el equipaje, así que tuve que ir cargado con la mochila. Suerte que viajaba ligero y no pesaba mucho.
La historia de Vicenza está ligada a la de la República de Venecia, de la que entró a formar parte en el siglo XV. Sus fértiles campos de cultivo y su ambiente tranquilo eran muy apreciados por los nobles venecianos, los cuales se hicieron construir palacios en la ciudad. Muchos escogieron como arquitecto a Andrea Palladio, uno de los mas importantes del Renacimiento y que vivió en Vicenza hasta el final de sus días. Sus construcciones visibles por toda la ciudad le ha permitido a Vicenza ser declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
El casco histórico de Vicenza es pequeño, y queda muy cerca de la estación de tren. Accedí a por el oeste, protegido por la torre de un antiguo castillo de los Scaligeri, los señores de Verona. De allí sale una gran calle peatonal que lo atraviesa totalmente, el Corso Palladio, donde precisamente hay varios palacios construidos por el arquitecto. El ambiente en Vicenza era muy tranquilo, es un lugar poco visitado ya que tiene cerca a ciudades tan turísticas como Venecia o Verona. El Corso Palladio me pareció muy agradable para pasear, rodeado por galerías con soportales tan características de la región.
El castillo de los Scaligeri en Vicenza
Corso Palladio
Corso Palladio
El lugar mas interesante de Vicenza es la piazza dei Signori, una pequeña plaza alargada que contiene los principales monumentos. Al este de la plaza hay dos columnas, una con el Cristo Redentor y otra con el león alado, símbolo de la República de Venecia. Cerca destaca por su gran altura la Torre Bissara, una torre cívica originaria del siglo XII que se fue alargando en siglos sucesivos. La plaza tiene algunos de los edificios mas importantes que construyó Palladio, como la Logia del Capitanio, que destaca entre los otros de la plaza por sus arcos de ladrillo y sus estucos. Pero el mas destacado es sin duda la Basílica Palladiana. Pese a su nombre, no tenía ninguna función religiosa; era el antiguo Palazzo della Ragione, la sede del consejo ciudadano y de los tribunales. En el siglo XV parte del palacio se derrumbó y Palladio lo reconstruyó añadiéndole una serie de galerías de mármol adornadas con columnas dóricas y jónicas (el arquitecto se basaba mucho en la antigua arquitectura romana). Esa reconstrucción se veía muy bien, ya que al flanquear los arcos de la galería te encontrabas con los ladrillos del antiguo palacio gótico, como si se le hubiera añadido un armazón. Pagué los 4 € para acceder a la primera planta, donde las galerías se veían un poco mejor, aunque tampoco valió mucho la pena, desde abajo hubiera resultado suficiente. Aún así, la basílica y los otros edificios de la plaza me encantaron, fue sin duda lo mejor de Vicenza.
Piazza dei Signori, presidida por la Torre Bissara
Vista de la piazza dei Signori, con la Logia del Capitanio a la izq.
Basílica Palladiana
Seguí paseando un rato mas hasta el extremo este del centro histórico, donde está el Teatro Olímpico, una de las últimas obras de Palladio (al que no entré). Valió la pena dar un vistazo a la pequeña iglesia de Santa Corona, con un par de obras de arte muy remarcables de Veronese y de Bellini. Después de algo mas de una hora y media di por finalizada mi visita por Vicenza. Aunque no lo consideraría un destino imprescindible, los edificios de Palladio en la piazza della Signoria y la tranquilidad del Corso Palladio bien merecen una visita, aunque sea corta.
Teatro Olímpico
Santa Corona, con el Bautismo de Cristo de Bellini a la izq.
Regresé a la estación para coger el próximo tren que fuera a Verona, mi siguiente visita. Eran las 12 pasadas y a aquella hora solo pasaban trenes de Alta Velocidad, mas caros que los regionales, y el próximo de este segundo tipo no salía hasta las 14 h. Como no quería esperarme tanto compré un billete del Frecciarosa de las 12:35 h, que me costó 20 €, un pastón teniendo en cuenta que era un trayecto de solo 25 minutos (el regional vale 5,45 € y tarda 40). Durante el trayecto intenté llamar por teléfono a la propietaria de mi B&B en Verona, pero no logré contactar con ella. El día anterior me había pedido que le avisara a mi llegada, ya que yo no podía concretar a que hora iba a llegar (dependía del tiempo que gastara en Vicenza y del tren que cogiera). Llegué a las 13 h a la estación de Porta Nuova de Verona, y me puse como un loco buscando wifi por la estación, para mandarle un mail a la propietaria; tenía miedo de no encontrar a nadie en el alojamiento. Al final di con un local de comida rápida en el que tenías 15 minutos gratis de wifi; pude conectarme sin entrar al local, la gente debía pensar que era un rata. Finalmente pude escribirle el mail, habiendo cumplido con mi parte.
En el caso de Verona, la estación está alejada del casco histórico. Tuve que andar una media hora hasta mi alojamiento situado en el límite SW del centro, el B&B Conte Cavour. Con gran alivio vi que la propietaria del B&B subía justo delante mío. Me enseñó mi habitación individual, que se veía súper nueva, aunque el mobiliario brillaba por su ausencia. Me fijé con estupor que el único sistema de refrigeración era un ventilador de pie (aquellos días hacía un calor sofocante). El baño era compartido, aunque al menos era muy grande, nuevo y limpio. Me enseñó la cocina donde me tendría que hacer YO MISMO el desayuno. No es que se me caigan los anillos, pero estaba pagando 50 € por aquella habitación y me esperaba algo mas que unas instalaciones recién reformadas. Además, la propietaria desapareció después de que pagara, y no la volví a ver (me indicó donde debía dejar las llaves al día siguiente). Francamente, uno espera de un B&B un trato mas familiar que el que te pueda dar un hotel. Por eso no recomendaría este alojamiento, sobre todo por lo caro que es. Lo bueno, aparte de lo nuevas que son las instalaciones (cosa que a mi, personalmente, me es completamente igual), es su buena ubicación, a 10 minutos caminando de los principales puntos de interés.
Mi habitación en el B&B Conte Cavour
Desde que los romanos la fundaran, Verona siempre fue una ciudad importante en esta región. Fue una de las fundadoras de la Liga Lombarda, una alianza de las ciudades del norte de Italia contra el Sacro Imperio Romano-Germánico en el siglo XIII. Tras la disolución de la alianza, la ciudad conoció un gran esplendor bajo el reinado de la familia Scaligeri, que extendieron sus dominios por los alrededores. Tras la caída de éstos, la ciudad fue incorporada al República de Venecia, constituyendo el límite occidental de sus dominios.
Empecé la visita a Verona por la calle donde estaba mi alojamiento, Corso Cavour, una calle señorial rodeada por palacios barrocos y renacentistas. La calle comienza en el límite del antiguo recinto amurallado de la época romana, como lo atestigua la Porta dei Borsari, una de las pocas puertas que se han conservado en la actualidad. Antes de acceder al verdadero casco histórico, fui mas al sur para ver la fenomenal fortaleza de Castelvecchio. Este castillo fue construido para defender el puente Scaligero, uno de los pocos que atravesaban el río Adige. El sistema de murallas y almenas del castillo y del mismo puente me parecieron espectaculares. Me quedé con las ganas de ver un poco mas en el castillo, pero su interior estaba ocupado por una galería de arte medieval (en la que tenía poco interés) y tenía miedo que tras pagar los 6 € de la entrada solo pudiera visitar salas de arte.
Porta dei Borsari
Corso Cavour
Castelvecchio y ponte Scaligero
A continuación fui a la piazza Bre, una gran plaza peatonal situada en el sur del casco histórico. Sus casas estaban repletas de terrazas de restaurantes llenas de gente. A diferencia de Vicenza, en Verona había muchísimos turistas, a menudo en grandes grupos. Uno de los monumentos mas importantes de la ciudad está en aquella plaza, y es la Arena (entrada 8 €), uno de los mayores anfiteatros romanos que se conservan (siglo I). En él se representaban ludi, juegos de entretenimiento que podían ir desde exhibiciones de caza a representaciones teatrales. Desde fuera ya parecía impresionante, lástima que de la fachada de mármol solo quedara un pequeño fragmento. El interior estaba sorprendentemente bien conservado, y pude apreciar sus colosales proporciones. La parte de las gradas también eran impresionante, aunque quedaban deslucidas por los nuevos asientos que habían construido. Y es que en la actualidad la Arena es un famoso teatro al aire libre donde se representan grandes producciones de ópera. De hecho, en la piazza Bre pude ver algunos grandes escenarios pertenecientes a las funciones de Aida e Il Trovatore, de Verdi.
Piazza Bre
Arena, a la izq. se aprecia el resto de la fachada de mármol
Arena: a la izq., los accesos internos a las gradas (abajo dcha.). Arriba a la dcha., decorados de Il Trovatore en la plaza
La Arena de Verona
Luego fui a ver una de las plazas mas hermosas de la ciudad, la piazza delle Erbe. De hecho, esta plaza ha sido declarada varias veces la mas bonita de Italia. Enseguida supe el motivo: estaba rodeado por interesantes edificios medievales magníficamente conservados. Me pareció curioso que cada edificio era completamente diferente al resto: la Domus Mercatorum (antigua sede del gremio de comerciantes) hecha de ladrillo, el palazzo Maffei de estilo barroco, la fuente de la Madonna renacentista, la Casa Mazzanti con unos intrigantes frescos en su fachada o la altísima torre de Lamberti. Aún así, formaban un todo armonioso que me encantó pese a las hordas de turistas que había. Para huir del bullicio fui a la tranquila piazza dei Signori, mucho menos concurrida pero cuya belleza no era menor. Si la anterior era una plaza mas popular, en esta se encontraban importantes edificios administrativos, como el palazzo del Podestà (desde donde se gobernaba la ciudad), el palazzo della Ragione (cuya torre vi desde la otra plaza) o el palazzo di Cansignorio (sede de los tribunales, con una bonita logia). En el centro hay una estatua de Dante, ya que el dramaturgo vivió durante una temporada en uno de los palacios de la plaza. Quizás esta plaza me dejó mejor sabor de boca que la anterior, aunque solo por la agradable sensación de tranquilidad que se respiraba. Aproveché esa calma para degustar un buen helado de stracciatella (2 €). Las plazas dei Signori y delle Erbe son de lo mejor de Verona, y hacen de esta ciudad un destino imprescindible para cualquier viaje por el norte de Italia.
Piazza delle Erbe
Fuente de la Madonna, con la Casa Mazzanti (dcha.) y Palazzo Maffei (izq.)
Piazza delle Erbe, dominada por la Torre de Lamberti
Piazza delle Erbe, con la Domus Mercatorum a la izq.
Piazza dei Signori, con la Torre de Lamberti al fondo
Estatua de Dante, con el Palazzo del Podestà (dcha.) y el Palazzo del Cansignorio (izq.)
A continuación fui a pasear hacia el norte del casco histórico. En general, las calles no me parecieron especialmente bonitas, pero esta zona tiene un buen número de lugares que descubrir. El mas famoso es la Casa de Julieta, un palacio en el que se piensa que transcurrió el drama de Shakespeare. Cientos de turistas (sin exagerar) taponaban los accesos (tapizados por infinidad de mensajes de amor escritos en sus paredes) y el patio de la casa. Todo tenía un cierto aire impostado, ya que el balcón y la ventana que todo el mundo se afanaba en fotografiar se construyeron en el siglo XX (para saber mas, en Conociendo Italia hay un excelente post sobre este lugar). Personalmente me interesó mas por ejemplo Arche Scaligere, una especie de mausoleo donde están enterrados los Scaligeri, que rigieron en Verona en su época de esplendor. Desgraciadamente, el mausoleo cierra los lunes así que solo pude apreciar desde fuera sus fabulosas tumbas.
Calle del centro de Verona
Casa de Julieta
Arche Scaligere, vistos desde fuera
La zona norte también tiene varias de las iglesias mas interesantes de Verona. Una de ellas es el formidable Duomo (Catedral), construido en estilo románico en el siglo XII pero reconstruido en multitud de ocasiones. Dedicarle un vistazo no es mala idea, ya que el interior alberga interesantes frescos y esculturas. Personalmente me gustó mas Sant’Anastasia, una iglesia gótica del siglo XVI cuya fachada tosca de ladrillo esconde un interior con multitud de obras de arte. Éstas están fundamentalmente en capillas y en altares, pero desgraciadamente no pude ver la mayoría de ellas, ya que estaban dando un concierto y habían cerrado el paso a la mitad de la nave. Mas al norte de las iglesias llegué al final del casco histórico, en un gran meandro que forma el río Adige. Allí está el puente de Piedra, un antiguo puente romano que es el edificio de esa época mas antiguo de la ciudad. Además de lo interesante que resulta el puente, las vistas de la ciudad desde el otro lado son muy bonitas.
Sant'Anastasia
Duomo
Vistas de Verona desde el Puente de Piedra
Desde el extremo norte di por acabada la visita a Verona, a la que dediqué unas 4 horas. Pienso que Verona es una de las mejores ciudades que visité a lo largo de mi andadura por el Véneto y la Emilia-Romaña. Se puede ver bien en medio día, cosa que la hace accesible para hacer como excursión de un día desde Milán, Venecia o Bolonia, gracias también a sus buenas comunicaciones ferroviarias. Desde cualquiera de esas ciudades se puede ir a Verona en Alta Velocidad en aproximadamente una hora de trayecto.
Regresé a mi alojamiento para descansar un poco, aquel primer día de viaje en solitario había resultado agotador. Después de descansar y de asearme, fui a buscar algo para cenar. Al principio pensaba comprarme algo para comer en la habitación, ya que me parecía un poco autista comer solo en un restaurante. Pero bien me tenía que acostumbrar, me quedaban muchos días de viaje, así que el final fui al restaurante Il Punto Rosa un local informal que ofrecía comida italiana a precios asequibles. Me pedí unos tagliatelle al estilo veronés, que llevaba una multitud de ingredientes muy bien combinados (radiccio, setas porcini, queso, alguna carne…). Estaba delicioso, pero no me pude acabar todos los tagliatelle, ¡debía haber medio kilo de pasta en el plato! Me gustó mucho, un buen sitio para recomendar. La pasta, junto con una cerveza, me salieron por 16 €, un buen precio estando en una ciudad tan turística como Verona.
Mis tagliatelle al estilo veronés

2 comentarios:

  1. Italia es un país maravilloso con lugares maravillosos.

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    1. Si que lo es, una visita a Italia es un valor seguro :)

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