IRLANDA 11: Glendalough y los montes Wicklow

Nuestro último día en Irlanda lo dedicamos básicamente a visitar las ruinas del monasterio de Glendalough y a hacer una pequeña excursión por los montes Wicklow. De camino al aeropuerto hicimos una breve parada en la catarata Powerscourt antes de coger el avión de vuelta a Barcelona. En la Celtic House de Kilkenny tomamos nuestro último full irish breakfast, no sabemos si por esta razón éste nos supo mejor que los otros que habíamos comido. Enseguida pusimos rumbo hacia Glendalough, el primer objetivo del día. Llegar a la zona no fue fácil, desde la autopista M9 había que desviarse varias veces por una multitud de carreteras secundarias mal señalizadas.
20 de abril de 2014
Nuestro último día en Irlanda lo dedicamos básicamente a visitar las ruinas del monasterio de Glendalough y a hacer una pequeña excursión por los montes Wicklow. De camino al aeropuerto hicimos una breve parada en la catarata Powerscourt antes de coger el avión de vuelta a Barcelona.

Ver IRLANDA 11: Glendalough & Wicklow en un mapa más grande
En la Celtic House de Kilkenny tomamos nuestro último full irish breakfast, no sabemos si por esta razón éste nos supo mejor que los otros que habíamos comido. Enseguida pusimos rumbo hacia Glendalough, el primer objetivo del día. Llegar a la zona no fue fácil, desde la autopista M9 había que desviarse varias veces por una multitud de carreteras secundarias mal señalizadas. Aquí nos salvó la vida la app para móvil Mapswithme, en la que se pueden consultar mapas offline (en casa nos habíamos descargado el mapa de Irlanda). Antes de llegar a Glendalough hicimos una parada en el Wicklow Gap, un mirador con bonitas vistas de los montes Wicklow. Aunque nos pasó como en otros lugares, al paisaje le faltaban el verdor y las flores de la primavera.
Wicklow Gap
Alrededor de las 12 del mediodía llegamos a Glendalough, un complejo monástico del siglo VI envuelto por los fantásticos paisajes de los montes Wicklow. Como era día festivo, parecía que todo Irlanda había ido allí a pasar el día, había coches por todas partes! Existen dos parkings para aparcar en Glendalough: el primero, muy cercano al centro de visitantes y a las ruinas del monasterio, es gratuito; el segundo, más cercano a los lagos y al inicio de las rutas de senderismo, es de pago. Como solo se tardan unos 20 minutos caminando entre los dos, aparcamos en el aparcamiento gratuito. Luego nos encaminamos hacia las ruinas del monasterio de Glendalough, enclavadas en un cementerio. El lugar es tan interesante por su historia milenaria como por la belleza del paraje donde se encuentra.
Glendalough y los montes Wicklow
Primero vimos la Iglesia de St. Kevin, construida en honor al santo que fundó este lugar y a donde continúan haciéndose romerías. La iglesia es conocida popularmente como “la cocina”, ya que la gente pensaba erróneamente que su pequeña torre circular era una chimenea de una cocina. Después pasamos junto a la Catedral, en un estado mas ruinoso. Pero sin duda su edificio más famoso es su torre circular, que servia para orientar a los peregrinos hacia el monasterio y como punto de vigía para prevenir los frecuentes ataques de los vikingos. Glendalough nos gustó mucho, lástima que las ruinas estaban llenas de domingueros que no tenían ningún respeto por el lugar. Se notaba que no había que pagar entrada.
Iglesia de St. Kevin, con la torre circular al fondo
Torre Circular
Otra vista de la iglesia de St. Kevin
Como hemos explicado antes, Glendalough está enclavado en un valle de los montes Wicklow, una zona natural protegida con infinidad de excursiones para hacer. Como ya teníamos la idea de hacer alguna, antes de visitar las ruinas preguntamos en el centro de visitantes, donde compramos por 50 céntimos un pequeño mapa con todas las rutas señalizadas que hay. Primero seguimos el sendero con marcas verdes, que nos llevó de Glendalough al Upper Lake. A las orillas del lago había una gran extensión de césped donde los domingueros campaban a sus anchas. Después cogimos el camino rosa que nos llevó a la pequeña catarata Poulanass, bonita pero nada del otro mundo. Desde la cascada parten los senderos más largos y exigentes. Como teníamos tiempo cogimos el azul, que lleva a la montaña de Spinc. Al principio fue un poco duro, ya que el sendero supera un desnivel de mas de 100 m en poco tiempo. Para ayudar en la ascensión, se había instalado una especie de plataforma de madera haciendo escalones para evitar resbalones cuando llueve. Estuvimos un buen rato subiendo escalones y rampas, engullidos por un denso bosque de coníferas. Al final llegamos a la cresta de la montaña, donde las coníferas desaparecieron permitiéndonos disfrutar de unas vistas fantásticas: teníamos ante nosotros el gran valle de Glenealo, con un perfil típicamente glacial, que encerraba el enorme Upper Lake; en la parte baja vimos el lago mas pequeño, el Lower Lake, y también se entreveían los aparcamientos y las ruinas de Glendalough. Aunque estábamos cansados después de la gran subida, el esfuerzo valió mucho la pena.
Sendero verde entorno de los lagos
A orillas del Upper Lake
Catarata Poulanass
Vista del Upper y Lower Lake
Vista del valle de Glenealo
Mas adelante el sendero iba siguiendo la vertiente de la montaña, permitiéndonos seguir disfrutando de las bonitas vistas del Glenealo. Como luego el camino volvía ascender por una colina, decidimos volver sobre nuestros pasos y desandar el camino hecho para que no se nos hiciera tarde. En total estuvimos dos horas caminando desde que salimos de las ruinas de Glendalough y disfrutamos mucho de aquella excursión.
Finalizamos la caminata a las orillas del Upper Lake, que estaban llenas de gente. Allí vimos un par de puestos de comida rápida, en los que compramos nuggets de pollo y patatas por 6,5 €. Volvimos al primer parking caminando por la orilla norte del Lower Lake, y durante el trayecto comenzó a llover débilmente. La verdad es que en cuanto al tiempo habíamos tenido mucha suerte en este viaje; apenas nos lloviznó unas pocas veces y tuvimos mucho sol.
Posando junto al Upper Lake
Como el avión no salía hasta la noche decidimos ir a dar un vistazo a la Powerscourt House, una rica mansión situada a medio camino. Al final nos liamos con las indicaciones y fuimos a parar a la Powerscourt Waterfall, la catarata más alta de Irlanda. Decidimos darle un vistazo, aunque no esperábamos que nos sablearan 5,50 € de entrada cada uno. La catarata estaba emplazada en una gran zona de césped que estaba tomada por un ejército de domingueros dando cuenta de barbacoas y cervezas. Al fondo pudimos ver la cascada, que resbalaba por una pared rocosa. Era bonita, pero el dominguerismo de aquel lugar le quitaba todo el encanto.
Powerscourt waterfall
Después paramos en el pueblo de Enniskerry para comprar algo de comida para poder cenar en el avión de vuelta. Pese a ser festivo, encontramos abierta la pastelería Kingfisher’s Kitchen, donde compramos un par de pastas saladas y muffins por algo mas de 6 €. Luego ya fuimos directamente al Aeropuerto de Dublín, donde nos costó mucho encontrar una gasolinera para poder devolver el coche con el depósito lleno. El vuelo de Ryanair salió a las 20:45 h, poniendo punto y final a nuestras aventuras por Irlanda.

2 comentarios:

  1. El coche de budget se devuelve donde lo recogimos en la puerta de la terminal?
    Gracias por vuestros consejos, hemos disfrutado mucho del viaje!

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    Respuestas
    1. Hola!
      Perdona por no responder antes, acabamos de volver de un viaje por el sur de Francia. :P
      No recordamos bien donde se devolvía el coche, nos suena que en el mismo lugar de la recogida...
      Nos alegramos que nuestra experiencia haya servido para que vuestro viaje haya ido bien! :)
      Saludos

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