JAPÓN 4: Nikko

21 de julio de 2012
Nuestra segunda excursión de un día fuera de Tokyo iba a ser a Nikko, un complejo de templos del periodo Edo (siglos XVII-XIX) declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Para ir a Nikko desde Tokyo Ueno cogimos el shinkansen Yamabiko hasta Utsunomiya, donde cogimos el tren de la JR Nikko Line hasta la estación JR Nikko. El trayecto total duró unos 100 minutos. En la estación de Utsunomiya había unos abueletes muy simpáticos que hacían de voluntarios turísticos de Nikko, nos dieron un plano muy útil y se hicieron fotos con nosotros mostrando el trabajo que hacían.
Después de salir de la estación JR Nikko nos dirigimos hasta la estación de la línea privada Tobu Nikko, de donde salían los buses a los templos. Éstos estaban a unos dos kilómetros al norte, pero preferimos guardar las fuerzas. Además, el día era fresco y caía una fina lluvia. El bus más práctico para acceder a los templos es el World Heritage Meguri Bus, ya que te deja delante de ellos (en los buses de línea tienes que caminar un rato).

Ver Japón 4: Nikko en un mapa más grande
Nikko ha sido siempre un lugar santo para las religiones budista y sintoísta. Pero solo alcanzó su apogeo a la muerte del shogun Ieyasu Tokugawa, quien mandó construir aquí un templo en su honor, el Tosho-gu, que sucesivos shogunes ampliaron para darle el esplendor que tiene hoy.
El World Heritage Meguri Bus nos costó 270 yens cada uno y nos dejó justo al lado del primer templo, el Rinno-ji. Fue fundado en el siglo VIII y es uno de los más importantes de Nikko. Pero nos llevamos un buen chasco al ver que todo el templo estaba rodeado de una estructura metálica que nos lo impedía ver. Estará en obras hasta marzo del 2021! Aún así, nos acercamos a las taquillas y compramos la entrada combinada para el propio Rinno-ji, el Tosho-gu y el Futarasan por 1.000 yens (la entrada solo al Tosho-gu ya es mas cara!).
Rinno-ji en obras
Lo más importante del interior es el Sanbutsu-do, una sala que alberga tres estatuas gigantes del Kannon de 1.000 manos, del Buda Amida y del Kannon cabeza de caballo. Eran muy espectaculares, lástima que no se pudieran hacer fotos. Pagamos un suplemento de 400 yens para visitar las obras de restauración del templo, con la esperanza de verlo un poco. Pero la verdad es que no merece nada la pena, había un recorrido por unas plataformas a diferentes alturas pero rara vez se conseguía ver nada.
maqueta del Rinno-ji
Cerca de la salida del templo, el camino de la visita pasa por unos jardines pequeños pero bonitos (no confundir con los del Shoyo-en, que veríamos después). Fuera del Rinno-ji hay un conjunto de templos menos importantes, y en uno de ellos se estaba celebrando una ceremonia religiosa muy curiosa... no sabíamos que significaba ni sabríamos describir lo que hacían!
jardín del Rinno-ji
Muy cerca se encuentra el templo más importante de Nikko, el Tosho-gu. Nació como un pequeño santuario en memoria de Ieyasu Tokugawa, pero posteriormente se decidió que era demasiado pequeño para un personaje tan importante, así que se amplió durante un año y medio con el trabajo de mas de cuatro millones y medio de personas.
Si hasta entonces Nikko nos había parecido un sitio muy concurrido de turistas, el Tosho-gu debía ser La Meca: por todos los lados habían hordas de visitantes, muchos de ellos escolares que iban en manada. También ayudaba el hecho que fuera sábado.
Al franquear el torii de entrada encontramos una pagoda de cinco pisos muy colorida, construida en el siglo XIX. Era un sitio muy auténtico, rodeado de altos cedros y con las típicas linternas de piedra. Un poco más adelante encontramos los Sanjinko, los tres almacenes sagrados, que guardan trajes de samurais usados en varias procesiones anuales. Enfrente esta el Shinkyusha o establo sagrado, en el que hay varios relieves de monos que instruyen en las enseñanzas budistas. El más famoso, que agolpaba a decenas de turistas haciendo fotos, es el que representa a tres monos que "no ven, no oyen y no dicen maldades", los tres pilares del budismo tendai.
pagoda de cinco pisos, Tosho-gu
Sanjinko, Tosho-gu
los monos del Shinkyusha, Tosho-gu
Shinkyusha, Tosho-gu
Ascendiendo unas escaleras llegamos a uno de los sitios más espectaculares, la Yomei-mon. Es una puerta con intrincados relieves y centenares de pequeñas figuras de personajes, dragones y demás animales fantásticos. En el muro de la puerta también había otras decoraciones de flores y pájaros muy bonitas.
Tosho-gu, con la Yomei-mon al fondo
Yomei-mon, Tosho-gu
detalle de la Yomei-mon, Tosho-gu
vista desde Yomei-mon, Tosho-gu
muro de la Yomei-mon, Tosho-gu
Enfrente de Yomei-mon hay otra puerta, Kara-mon, más finamente decorada que la anterior. Está pintada de blanco, y tiene unos relieves de dragones y otras figuras muy trabajadas, toda una obra maestra. Esta puerta daba al Haiden o sala de oraciones, en la que no se podían hacer fotos.
Kara-mon, Tosho-gu
templos cerca de Haiden, Tosho-gu
Enfrente de la entrada al Haiden había una caseta donde un señor escribía unos kanjis en una especie de libros. Hacía tiempo que lo habíamos buscado y por fin lo habíamos encontrado: el goshuin. Es un conjunto de sellos y kanjis propios de cada templo, que estampan y/o escriben en unos libros especiales llamados goshuin-cho, shui-cho o nokyo-cho, con hojas gruesas dispuestas en acordeón. De forma que compramos nuestro goshuin-cho y le pusieron el goshuin del templo de Tosho-gu. Más adelante vimos que aquel era el sitio con libros más caros de todo Japón, ya que normalmente valen sobre unos 1.000 yens y a nosotros nos costó 1.800 yens (con el goshuin ya escrito).
Antes de abandonar el Tosho-gu entramos en el Honji-do, una pequeña sala en la que había una cola enorme para entrar. El motivo es el "dragón rugiente", una pintura del techo de la sala. Había un monje bajo la cabeza de dragón que golpeaba dos bastones de madera, provocando un eco que se interpreta como el rugido del dragón... La verdad es que había que ponerle mucha imaginación...
La visita al Tosho-gu duró algo más de una hora y nos dejó muy satisfechos, era uno de los mejores templos de Nikko. Al salir caminamos por una larga avenida flanqueada por altísimos cedros y lámparas de piedra. Así llegamos al siguiente templo, el Futarasan-jinja, fundado en el siglo VIII para rendir culto a la montaña sagrada de Futara, hoy llamada Nantai, un antiguo volcán situado cerca de Nikko.
torii del Futarasan-jinja
En el Futarasan-jinja parecía que se habían esfumado las hordas de turistas que inundaban el Tosho-gu. A la ausencia de visitantes también ayudaba que la lluvia empezaba a arreciar. Al principal templo (Honden) no se podía entrar, solo se podía ver su sala de oraciones o Haiden, adornada con pinturas de plantas y animales. En el resto del recinto había pequeños templos desperdigados entre verdes jardines. Aunque en general no era muy espectacular, fue interesante al ser el único templo sintoísta que vimos. En media hora lo teníamos más que visto. Antes de irnos, buscamos a ver si hacían goshuin, y al final lo encontramos en una oficina medio escondida, suerte que identificamos el cartel en japonés.
Futarasan-jinja, Haiden
Futarasan-jinja, interior del Haiden
El último templo que vimos en Nikko fue el Taiyuin-byo. Además de ser santuario budista, también es el mausoleo de Iemitsu Tokugawa, nieto de Ieyasu y que fue también shogun en el siglo XVII. Entramos al recinto por Niou-mon, la primera de las diversas puertas bellamente decoradas que encontraríamos tras ir superando tramos de escaleras.
Niou-mon, Taiyuin-byo
Taiyuin-byo
La última puerta es Kara-mon, de estilo chino y con un relieve de un dragón en el dintel magnífico. Tras ella estaba el Haiden u oratorio, en el que no se podían hacer fotos. Tras el Haiden había otros edificios, pero no se podían visitar. Aunque el Taiyuin-byo parecía una recreación a menor de escala del Tosho-gu, lo encontramos interesante. Empleamos unos 20 minutos en visitarlo. Aquí también hacían goshuin, pero en la misma entrada, así que era más fácil que en el Futarasan-jinja.
Kara-mon, Taiyuin-byo
Taiyuin-byo
Taiyuin-byo
Con esto ya teníamos visto los principales templos de Nikko. Como teníamos tiempo decidimos acercarnos al Rinno-ji para visitar su Casa del Tesoro, situada enfrente (300 yens). Contenía una colección sucinta de diferentes objetos del periodo Edo o Tokugawa de cierto interés. Aunque lo más bonito era sin duda el jardín Shoyo-en que había en el exterior. Aunque era pequeño, estaba muy cuidado y cada elemento estaba estratégicamente dispuesto. Nos gustó mucho!
Shoyo-en
Shoyo-en
Shoyo-en
Aprovechamos que estábamos al lado del Rinno-ji para ver si también hacían goshuin por allí. No lo encontrábamos y tuvimos que preguntar en una caseta, en la que nos indicaron que lo hacían los que vendían las entradas. Al principio, cuando visitamos el Rinno-ji habíamos comprado las entradas en otro sitio y por eso no lo habíamos visto. Ya teníamos nuestro cuarto goshuin!
Abandonamos la zona de templos de Nikko para dirigirnos hacia el pueblo. Eran cerca de las 3 de la tarde y el hambre empezaba a hacer mella en nosotros (en la zona de templos no hay ningún sitio para comer). En el camino nos detuvimos un momento en el Shin-kyo, un bello puente del siglo XVII que constituía el punto de entrada a la zona de los templos (actualmente está cerrado).
Shin-kyo
Al llegar a las primeras casas de Nikko empezamos a buscar algún sitio para comer, pero ya vimos que sería difícil, no había mucha oferta. Al final acabamos en un restaurante que fue todo un acierto, Hippari-Dako. Es un típico sitio para turistas que salía en todas las guías; de hecho, el escaparate estaba escrito en inglés e incluso en castellano. El interior del local tenía una decoración peculiar: sus paredes estaban completamente tapizadas de las notas que han ido dejando los clientes de todos los lugares del mundo. Pedimos udon frito con verduras y un plato de yakisoba con yakitori y arroz, que nos gustó mucho y a buen precio.
Hippari-Dako
algunas notas de las paredes del Hippari-Dako
Para bajar la comida decidimos caminar un poco y hacer una agradable excursión al abismo de Gamman-ga-fuchi. Encontrar esta garganta nos pareció fácil, solo usamos el mapa turístico de Nikko y fuimos por un camino que discurría al lado del río. Hacia al final del camino encontramos los Narabi-jizo, una serie de unas 50 estatuas de piedra de Jizo, el santo budista de los viajeros y los niños (por eso les ponen unos gorros y unos baberos rojos). En total la excursión duró una hora y es muy recomendable.
Gamman-ga-fuchi
Era media tarde, pero decidimos iniciar nuestra vuelta a Tokyo. Al regresar al pueblo de Nikko, cogimos un bus hasta la estación JR Nikko ya que empezábamos a estar cansados. En la estación tuvimos que esperar bastante al tren a Utsonomiya, teníamos que haber mirado los horarios por la mañana... El resto de viaje hasta Ueno fue bien. Como en el Hippari-Dako de Nikko habíamos comido mucho, nos conformamos con algo de comida rápida de First Kitchen para cenar.

4 comentarios:

  1. ¿el shinkansen Yamabiko hasta Utsunomiya esta incluido con el JRPASS? y porque cambiasteis de la JR Nikko Line hasta la estación JR Nikko,¿no es lo mismo?
    Si no lo esta me imagino que debe de haber alguna manera de ir con el JR PASS
    que pena la lluvia, pero un viaje sin lluvia, si carreras, si perderse....no es un viaje,ajajajajaj
    Por cierto em quedo en el OAK HOTEL, ya os contare, me convenció todo lo que poníais

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  2. Hola Rafael,

    Ahora hemos visto que la frase no se entiende y la hemos cambiado un poco. En Utsunomiya cambiamos de linea: nos bajamos del shinkansen y nos subimos a un tren de la JR Nikko Line. Sí, el Yamabiko está incluido en el JRPass.
    Ya nos contaras tu experiencia en el Oak Hotel. La primera vez que estuvimos nos dieron una habitación minúscula, donde no nos cabian las mochilas en el suelo. La segunda nos tocó una un poco mas grande...

    Saludos

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  3. Hola!
    Si tuvieras que elegir entre Nikko y Kamakura, cual preferis y por que?
    Creo que tengo que elegir una porque no me alcanzan los dias.
    Gracias!!

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    1. Hola Luli,

      Elegir entre Nikko y Kamakura es muy difícil, están entre los templos mas facinantes que vimos en Japón. ¿Tendrás JR pass para llegar? Si no lo tienes Nikko te saldría muy caro, ya que hay que coger el tren bala.

      Por otra parte, en Nikko se puede complementar la visita a los templos con alguna excursión, nosotros hicimos la mas sencilla pero se pueden hacer muchas mas. En el caso de Kamakura, se complementa visitando Yokohama. Así que si te gusta mas la naturaleza o la ciudad ya tienes otro criterio para decidirte. ;)

      Saludos

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