CROACIA 10: Dubrovnik

25 de abril de 2011 Ese día lo íbamos a dedicar enteramente a caminar y descubrir los diferentes rincones de Dubrovnik, patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La "perla del Adriático" tiene un casco antiguo con una enorme variedad de edificios históricos, protegidos por unas fortalezas y murallas formidables; todo con un estado de conservación esplendido, gracias sobre todo a la reconstrucción hecha al finalizar la guerra. Empezamos la visita por la Pile Vrata, la principal puerta de entrada al recinto amurallado. Antes de entrar hay una vista que nos permitió hacernos una idea del fenomenal sistema de defensas de la ciudad, con sus gruesos muros, su amplio foso (transformado hoy en jardín) y sus altas torres
25 de abril de 2011
Ese día lo íbamos a dedicar enteramente a caminar y descubrir los diferentes rincones de Dubrovnik, patrimonio de la Humanidad de la Unesco. La "perla del Adriático" tiene un casco antiguo con una enorme variedad de edificios históricos, protegidos por unas fortalezas y murallas formidables; todo con un estado de conservación esplendido, gracias sobre todo a la reconstrucción hecha al finalizar la guerra.

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Empezamos la visita por la Pile Vrata, la principal puerta de entrada al recinto amurallado. Antes de entrar hay una vista que nos permitió hacernos una idea del fenomenal sistema de defensas de la ciudad, con sus gruesos muros, su amplio foso (transformado hoy en jardín) y sus altas torres. De éstas últimas destaca la torre Minčeta hacia al norte y la Bokar hacia el sur.
Pile Vrata
Después de flanquear la puerta de Pile nos encontramos con una pequeña plaza rodeada por espléndidos edificios barrocos. En el centro destacaba la Gran Fuente de Onofrío, del siglo XV y principal punto de abastecimiento de la antigua ciudad. Enfrente estaba la iglesia de San Salvador o Sv. Espasa, la única que sobrevivió al devastador terremoto del siglo XVII.
Gran Fuente de Onofrio y Sv. Espasa
Al lado de Sv. Espasa estaba el Franjevački samostan o convento Franciscano, del siglo XIV. Al entrar lo primero que nos encontramos fue el claustro románico, todo un remanso de tranquilidad en contraste con el bullicio del exterior. En una de las salas que dan al claustro había el museo del convento, con muchas interesantes obras de arte sacro y una gran farmacopea, la tercera más antigua de Europa y que lleva funcionando interrumpidamente desde hace más de 600 años. Como curiosidad, en uno de los muros del museo había enmarcado el agujero que hizo un obús al impactar en el convento durante la guerra de los 90. Al salir del convento dimos un vistazo a la iglesia de los Franciscanos, de estilo barroco.
Franjevački samostan
A continuación paseamos por Placa, también conocida como Stradun, la calle principal del centro histórico de Dubrovnik. Era una maravilla de calle, con su suelo adoquinado y las casas barrocas a los lados, todas similares, sin ningún edificio feo o moderno que rompiera con la estética del conjunto. Aquí es donde más pudimos apreciar la gran cantidad de turistas que había, muchos formando grupos numerosos; durante la tarde fueron desapareciendo como por arte de magia.
Placa (Stradun)
La calle Placa acaba en Luža, una gran plaza entorno de la que se encuentran los edificios más bellos de la ciudad. Uno de ellos es el palacio Sponza, construido en estilo renacentista y barroco en el siglo XVI. En una sala había un memorial a los combatientes de la guerra de independencia que murieron defendiendo la ciudad, así como una interesantísima exposición de fotos que mostraban los daños que sufrió Dubrovnik durante los 6 meses de asedio serbio.
El palacio Sponza y la torre del reloj
Al lado del palacio Sponza está la Gradski zvonik o torre del reloj, del siglo XV, en cuya base está el acceso a la logia, que da al puerto de Dubrovnik. En el centro de la Luža está la Orlandov stup o columna de Rolando, una estatua cuyo antebrazo servía de patrón de medida de las telas. Enfrente del palacio de Sponza está la iglesia de San Blas o Sv. Vlaho, del siglo XVIII y construida en estilo barroco.
Sv. Vlaho, con la Orlandov stup a la derecha
Continuando hacia delante encontramos uno de los edificios más representativos de la ciudad, el Knežev dvor o palacio del Rector. Construido en el siglo XV, fue reconstruido en muchas ocasiones y estilos, quedando todos bien integrados en el conjunto. Lo más hermoso es la fachada, con sus soportales adornados con capiteles que llevan esculpidas realistas escenas. Al entrar pudimos contemplar el patio interior, que daba acceso a diferentes salas que mostraban los aposentos privados del rector.
Knežev dvor, el palacio del rector
Knežev dvor, el palacio del rector
Al final de todo este gran espacio abierto de Luža estaba la Katedrala Uznesenja Marijina o catedral de la Asunción, un templo barroco del siglo XVIII. El interior era sobrio y luminoso, un remanso de tranquilidad que invitaba a sentarse unos minutos. Lástima que nos echaron para cerrarla sin saber porqué.
Katedrala Uznesenja Marijina
Abandonamos Luža y a pocos metros entramos en una nueva plaza, la Gundulićeva Poljana. Presidida por la escultura del poeta croata, estaba ocupada por un mercado de frutas y unos puestos con artículos típicos de lavanda. Como teníamos un poco de hambre compramos un par de porciones de pizza.
Gundulićeva Poljana
Luego ascendimos por Široka hacia el sur, la antigua parte romana de la ciudad. En esta zona visitamos la iglesia de Sv. Ignacija o San Ignacio de Loyola, santuario de los jesuitas del siglo XVII. A la derecha de la entrada hay la curiosa Gruta de Lourdes, una capilla hecha en forma de cueva de finales del siglo XIX.
Široka
Sv. Ignacija
Volvimos a Luža para salir hacia la parte de la logia y el Gradska luka o puerto viejo. Un camino paralelo a la muralla nos permitió pasear un rato por allí. Al final llegamos a la Tvrđava Sv. Ivana o fuerte de San Juan, una fortaleza increíble que defendía el puerto. En el camino al fuerte hay unas vistas extraordinarias del puerto viejo y de la parte oriental de la ciudad.
Gradska Luka
Gradska Luka desde la Tvrđava Sv. Ivana
En la zona noreste de la ciudad entramos al Dominikanski samostan, el convento Dominico, con un claustro agradable y fresco. La iglesia del convento era sencilla, pero sus altares parecían una sucesión de obras de arte. Al salir nos fijamos que la escalinata estaba parcialmente cerrada para evitar que se vieran los tobillos de las doncellas, era muy curioso.
Dominikanski samostan
Acto seguido nos acercamos a la Vrata Ploča, la puerta de entrada de la parte noreste de Dubrovnik. Está custodiada por la Tvrđava Revelin, una grandiosa fortaleza desde cuya base hay unas bonitas vistas de la zona del puerto viejo. Salimos por la Vrata Ploča hacia la parte nueva de la ciudad, desde donde había una vista interesante de una playa de finos guijarros con la isla de Lokrum al fondo.
playa de Dubrovnik, con Lokrum al fondo
De nuevo en el casco antiguo, callejeamos por la parte norte de la ciudad. Empezamos por Prijeko, la calle de los restaurantes para turistas. Es una sucesión sin límites de diferentes restaurantes, cada uno con su empleado que se dedica a captar posibles clientes. Como ya habíamos comido, huimos en dirección al norte a través de unas callejas que subían por unos escalones muy empinados. Algunas de las callejas de esta parte tienen un par de metros de ancho, y los vecinos aprovechan los escalones para poner macetas con plantas, era todo un oasis lleno de colorido y frescor. Aun siendo estrechas, los bares se las arreglan para poner algunas mesas para improvisar una terraza. Se estaba tan bien que aprovechamos para tomar algo fresco.
Prijeko
calleja de Dubrovnik
A continuación subimos a las murallas por el acceso cercano a la puerta de Pile. Aunque la entrada es algo cara (50 kn) vale mucho la pena. Cansa un poco hacer todo el rodeo de la ciudad a través de las murallas, y la ausencia de sombras lo debe hacer un infierno en verano.
Las murallas de Dubrovnik se construyeron en el siglo XIV y rodean completamente la ciudad. Tienen una longitud de 2 km y están protegidas por 15 fuertes. Los muros tienen unas dimensiones colosales, unos 25 m de alto y 6 m de espesor en algunos puntos. Desde su altura hay bonitas vistas de los diferentes rincones del casco antiguo.
murallas de Dubrovnik, con la torre Minčeta al fondo
Hicimos la visita en sentido contrario a las agujas del reloj, así que tomamos el camino de la muralla hacia el sur. En esta parte estaba la torre Bokar, que junto al vecino fuerte de Lovrinejac custodiaban la entrada occidental de la ciudad y la puerta de Pile.
vista de Placa desde las murallas
Lovrinejac y Bokar
Toda la parte sur de la muralla da al mar. Los muros no son tan gruesos y parece que nazcan de los mismos acantilados. En el estrecho espacio que había entre los acantilados y la muralla había un par de curiosos bares llamados Buža, con sus terrazas que parecían que se caerían al mar en cualquier momento.
murallas (sur)
murallas, con Lokrum al fondo
La parte este de las murallas tenía bonitas vistas de la zona del puerto viejo y estaba presidida por el fuerte de San Juan. Aunque es la muralla norte la que tiene mejores vistas del casco antiguo, ya que está más elevada. Fue una forma muy chula de recordar todos los monumentos que habíamos visto durante la mañana.
el puerto viejo desde las murallas
vista desde las murallas norte
vista desde las murallas norte
En el extremo noroeste de las murallas se alza la imponente Tvrđava Minčeta. El nombre de esta torre deriva de Menčetić, la familia que donó los terrenos donde se construyó. En lo alto de la torre hay una terraza donde había una bonita panorámica de Dubrovnik.
Tvrđava Minčeta
vista desde la Tvrđava Minčeta
Después de casi 2 horas de visita bajamos de las murallas. En Placa ya se veía menos gente, ya no había los grandes grupos que venían de los cruceros. Hicimos un poco de tiempo y después fuimos a buscar un sitio para cenar. Había mucha oferta gastronómica, pero los restaurantes de cocina croata eran bastante caros. Hay un par de sitios que se recomiendan desde las guías y los foros: Konoba Lokanda Peskanja y Kamenice. Nos pasamos por allí y la verdad es que ambos tenían buenos precios aunque mucha cola. Lástima que solo dan marisco y pescado y para quien no le guste no hay nada más...
Así que después de dar algunas vueltas acabamos en la calle Prijeko. Sí, la calle donde todas las guías aconsejan no comer, donde están los restaurantes para turistas, con los menús llenos de fotos de platos... Escogimos el que estaba al final de la calle, la Konoba Pax, que tenía los precios más económicos. Cenamos una parrillada de pescado y otra de carne, y se notaba que su calidad no era muy buena. Corroboramos que Prijeko es un sitio a evitar!
cenando en Konoba Pax

6 comentarios:

  1. hola a los dos!
    este verano voy a Croacia y me están ayudando mucho vuestros mapas!
    Buen trabajo chicos!
    bea

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  2. Gracias Bea!

    Esperamos que te lo bien en Croacia! Si tienes alguna duda, ya sabes donde estamos! ;)

    Saludos

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  3. El mejor reportaje que he visto de Dubrovnik. ¡¡ BRAVO !!

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    1. Muchas gracias! Pero todo el mérito es de la propia ciudad: cuando un lugar tiene tantos rincones tan encantadores, el post se escribe casi solo! :P

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  4. Que porras son la piedras ,que hay en algunas fachadas de las casas, salientes y con un agujero en el medio. Si me lo aclaráis gracias, y sino también

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    1. La verdad es que no tenemos ni idea, nos has pillado! :P

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