ESLOVAQUIA 8: Slovenský Kras (Karst Eslovaco)

26 de junio de 2010 Iba a ser nuestro último día en Eslovaquia. Salimos de Gregorovce en dirección a la zona de Slovenský Kras o karst eslovaco, un parque nacional que alberga una serie de cuevas que están declaradas patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Estas cuevas se continúan con la región de Aggtelek, en el norte de Hungría. Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la zona de Zádielska Dolina, en uno de los extremos del parque. Se trata de unas gargantas excavadas entre altos cañones calizos. Dejamos el coche en el pueblo de Zádiel, donde hay un aparcamiento de pago a partir del cual empieza un sendero señalizado. 26 de junio de 2010
Iba a ser nuestro último día en Eslovaquia. Salimos de Gregorovce en dirección a la zona de Slovenský Kras o karst eslovaco, un parque nacional que alberga una serie de cuevas que están declaradas patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Estas cuevas se continúan con la región de Aggtelek, en el norte de Hungría.

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Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la zona de Zádielska Dolina, en uno de los extremos del parque. Se trata de unas gargantas excavadas entre altos cañones calizos. Dejamos el coche en el pueblo de Zádiel, donde hay un aparcamiento de pago a partir del cual empieza un sendero señalizado. Este recorre la garganta justo al lado del río, rodeado en todo momento de altas hayas que ocultan cualquier rayo de sol.
Zádielska Dolina
Zádielska Dolina
Después de una hora de caminata llegamos al final de la garganta de Zádielska. Entonces había dos opciones: volver por el mismo camino o hacer una vuelta circular, subiendo montaña arriba donde hay una especie de altiplano y bajando a la altura de Zádiel. Elegimos hacer la vuelta circular para ver otros paisajes.
El camino, también señalizado, va subiendo montaña arriba en medio de grandes hayas. Antes de llegar al altiplano, hay algunas buenas vistas de la garganta y sus enormes paredes calizas. En el altiplano hay zonas de pastos y alguna granja.
Zádielska Dolina, subiendo montaña arriba
Vista del Zádielska Dolina
Panorámica de Zádielska Dolina
Todo en la excursión iba bien, íbamos siguiendo las marcas y avanzando. Pero el camino era más largo de lo que indicaban los carteles, lo que no hacía presagiar nada bueno. Empezamos a bajar de la montaña por un camino ancho, seguramente para el uso de todoterrenos. Entonces nos dimos cuenta que las marcas de nuestro sendero habían desaparecido. Como no supimos en que momento nos habíamos desviado decidimos seguir, ya que entre las copas de los árboles se entreveía un pueblo (Zádiel, pensamos). Al llegar nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado de ruta, ya que aquel no era Zadiel sino Haj. Habíamos bajado por un valle paralelo al de Zádielska Dolina, situado a hacia el este. Sabíamos entonces que debíamos caminar hacia el oeste para encontrar nuestro punto de partida.
Empezamos a caminar por las calles de Haj hacia el sur. Nuestra primera idea era seguir la calle principal, hasta la carretera que enlazaría con la 50, que nos llevaría a Zadiel. Pero el valle de Haj iba virando hacia el este, así que decidimos tomar un sendero señalizado que salía de una de las calles, que se internaba en el bosque y que iba dirección oeste.
El camino volvió a subir hasta llegar a un collado entre dos montañas. Hacia el este veíamos muy cerca las ruinas de un castillo (resultó ser el Turnianský hrad). Hacia el oeste el altiplano del que habíamos venido. El sendero continuaba por la cresta y se dirigía al altiplano. Pero como no sabíamos hacia donde se dirigiría después decidimos descender montaña abajo e ir a encontrar la carretera 50, que sabíamos seguro que nos llevaba a Zádiel. Decidimos bajar campo a través por una vertiente con solo matorrales bajos, por lo que el descenso no fue muy complicado.
Al final llegamos a la carretera 50, sólo teníamos que seguirla un pequeño tramo hasta dar con el desvío a Zádiel. Estuvimos tentados a hacer auto-stop, pero sólo habia 1 km hasta el desvío, así que no nos salía a cuenta. Al final llegamos a Zádiel y a nuestro coche. Una excursión corta de menos de dos horas se había convertido en una odisea de más de 4!
Lo siguiente en nuestro planning del día era visitar la cueva de Domica, la más grande de las que hay en Slovenský Kras. El problema era que eran más de las 14:30 h y la última visita a las cuevas era a las 16 h. Sin haber comido ni descansado nos dirigimos rápidamente hacia allí.
Llegamos a la Jaskyňa Domica a tiempo, 10 minutos antes que empezara la visita. Hay dos tipos de visita, una larga que incluye un trayecto en barca (7 €) y una corta sin barca (6 €). Debido a la poca diferencia de precio, todo el mundo se decantó por el paseo en barca. Como en la cueva de Demänovská, se tenía que pagar bastante por hacer fotos (otros 7 €). Decidimos usar la misma estrategia que en la anterior cueva, ponernos al final del grupo para hacer fotos clandestinamente (no fuimos los únicos). La visita guiada era obviamente en eslovaco, pero en este caso nos dieron un papel con la explicación traducida en inglés.
La cueva en si es impresionante, más espectacular que la de Demänovská, que también lo es. Hay una serie de grutas muy amplias, en las que apenas se aprecia su techo. Al lado de las estalactitas, hay unas curiosas piscinas de agua, que explican que construyeron los hombres prehistóricos que habitaron la cueva. El trayecto en barca es lo mejor de la visita. Te llevan por un pequeño río subterráneo dentro de una gran gruta, rodeado por estalactitas y otras formaciones impresionantes.
Jaskyňa Domica
Jaskyňa Domica
Jaskyňa Domica
Tras una hora y media de visita a la cueva, que se nos pasó volando, volvimos al coche. Todavía no habíamos comido (eran las 17.30 h!), pero con el cansancio que llevábamos acumulado no teníamos ganas. Nos contentamos con comernos una bolsa de patatas y un par de manzanas, y nos pusimos en marcha enseguida. El siguiente punto de visita era el Krásna Hôrka hrad o castillo de Krásna Hôrka. A la hora a la que llegamos estaba cerrado, así que lo vimos por afuera. Había una gran vista del pueblo de Krásnohorské Podhradie, situado en la base del castillo.
Krásna Hôrka Hrad
Vista de Krásnohorské Podhradie
Por último nos dirigimos a Betliar, cerca de Rožnava, donde estaba el Kastiel Betliar. Ésta fue una mansión de los Andrássy, familia aristocrática muy importante en la historia de Hungría. Está rodeada por unos extensos jardines públicos por los que es muy agradable pasear.
Kastiel Betliar
Nuestro alojamiento estaba justo en Betliar, y era la Penzion Baronka. Estaba regentado por un señor de gran mostacho con el que nos fue muy difícil de comunicarnos, ya que no sabía nada de inglés. Para solucionarlo, el buen hombre llamó a su hija, que estaba estudiando en Málaga (y, por tanto, sabia castellano), para que nos hiciera de traductora! La habitación era amplia y luminosa; tenía dos espacios separados por un gran armario, uno para la cama y otro con unos sofás y una tele.
nuestra habitación en Penzion Baronka
nuestra habitación en Penzion Baronka

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